Se cumplen 18 años del There is Nothing to Lose de Foo Fighters: A propósito del Corona Capital.
Por: Ivan Nájera
El siglo XX daba sus últimos suspiros hacia un final seguro; se hablaba del fin del mundo y todos, de cualquier edad, se sujetaban fuerte para el impacto de la nueva era. Entre incertidumbre y melancolía la vida seguía, la creciente era digital y las nuevas generaciones se alejaban cada vez más del pasado y la música no era la excepción.
Para Noviembre de 1999, los Foo Fighters lanzaban There is Nothing to Lose, como un tanque de oxígeno para pasar al siglo XXI y rompiendo por completo el ultimo listón que los unía con el grunge de los 90. Dave Grohl decidió alejar su grabación de la influencia de las multinacionales, se llevó a sus mejores amigos, compro una casa y entonces comenzó a grabar un disco que marcaría a la banda.
El Facility Studio 606 no era una casa, ni una estudio; era ambas. Era el tótem donde la banda formaría un grupo y lo que único que iban a hacer era pasarla bien con los amigos, para después llevar esa energía a las canciones.
Talvez era la situación por la que pasaba Dave Grohl o simplemente era el sentimiento global de un mundo que terminaba una época. Pero se hicieron buenas rolas. Honestas y cuidadas en los detalles instrumentales.
Se ponía play y comenzaba a sonar “Stacked Actors” con un riff rasposo que luego se fundía entre un ritmo hipnótico y la voz de Grohl, solo para regresar a la agresividad del inicio.
Y eso, era lo único que íbamos a obtener de la nostalgia grunge. Mismo que funciono solo para despegar la creatividad de la banda y encontrar un sonido que les pertenece solo a ellos. “Break out” se convertía en clásico inmediato cuando la batería y el coro saltaban juntos. La siguiente “Lear to Fly” tendría uno de los mejores riffs del rock alternativo de los 90.
Los Foo Fighters grabaron canciones como “Next Year” y “HeadWires” con claras influencias de la música Inglesa de los 90 pero con un sello americano intacto y que sirvió de influencia para las bandas que saldrían en los 2000.
Claro que uno de los cómplices de la banda fue MTV y la gran difusión que tuvieron los videos que pertenecían a los sencillos del disco. Como olvidar a Dave Grolh con sus VANS Slip on en un outfit de adolecente noño, muy a propósito de Me, Myself & Irene, película de Jim Carrey que promocionaba el sencillo de “Breakout”.
No cabe duda que la edición del Corona Capital 2017 es el escenario perfecto para recordar a una de las mejores bandas de nuestra generación.