Dormir se había vuelto una tarea complicada cuando empezaba a sufrir dolores de cabeza por culpa de esos sueños que todavía no podía recordar. Esa simple tarea parecía más una tortura y esos fragmentos borrosos eran una pesadilla, sabía que no podía hacer nada para evitarlos pues desde aquél accidente todo en él había cambiado, no sabía todavía a qué medida, pero había cambiado. Las personas, las circunstancias, eran tan confusas, tan difíciles de asimilar. Su vida se había vuelto una rutina constante y no sabía si esa era realmente ‘su vida’, pensar en que hacía algo mal o que no sabía si lo hacía bien lo estaba matando y aunque su ‘amigo’ estaba allí con él, seguía sintiéndose extraño, quizá porque era él mismo quien no podía entrelazar sus ideas y eso le provocaba una ansiedad que no quería exteriorizar. Doyoung terminó por bostezar, sintiéndose agotado por su falta de sueño, los parpados se sentían pesados pero aun así se negaba a tomar una siesta, no podía hacerlo cuando tenía compañía.—¿Estás seguro que no tienes algo más importante que hacer, Eriol? Vienes todos los días a cuidar de mí y yo soy incapaz de recordarte, soy de lo peor ¿Verdad? — menciona con una sonrisa triste en los labios. Era de lo peor. // @vcsur













