Moléculas, fórmulas, nervios y grandes pasiones
Neurólogos y bioquímicos nos sorprenden afirmando que la intensa pasión, vital y enérgica del amor se puede explicar a través de una combinación de elementos químicos, que el amor es química. Es una afirmación que sorprende: cómo puede ser que un cúmulo de sentimientos tan humanos, vitales y salvajes se puedan resumir en una simple fórmula química?
Pues con el vino esto también ocurre. Pasa los días antes de la vendimia, cuando se necesitan datos y valores químicos para que la enóloga de la Cooperativa dé la señal de salida para comenzar la cosecha.
Son días de nervios, algunos socios se acercan a la bodega a preguntar. Hay desazón. Porque se dice que en tal cooperativa o en tal otro empiezan mañana o pasado ... Además, este año el agosto termina con un calor extremo que todo lo acelera y nuestra Cooperativa aún no han dicho nada!
Pues en este caso la química nos permite poner freno a un montón de sentimientos y de sensaciones humanas, comprensibles, pero que ahora no nos han de gobernar. La ciencia nos permite decidir con rigor y conocimiento de causa el momento oportuno para comenzar la vendimia.
El proceso de trabajo es el siguiente: Enric pasa por cada una de las fincas de los socios y recoge una muestra de uva, la etiqueta con la variedad y el nombre de la finca y la lleva hasta a la bodega.
En el laboratorio Bego hace la analítica de cada una de las muestras: grado, acidez y pH. Para los que poco sabemos de esto sólo son números, pero para Bego, por Anna y por Oriol, que conocen a fondo las tareas de la bodega, estos valores tienen mucho sentido y les permiten jugar a acertar qué día empezará la vendimia.
Es Marta, sin embargo, la que se mirará los resultados con cuidado y determinará cuándo se puede vendimiar, por qué finca se empezará y cómo se encadenarán las diferentes variedades. Si es necesario se hará una pausa entre la más temprana y la más tardía. Hay que ser cuidadoso, ahora toca rigor y ciencia, porque gracias a ello podremos elaborar un vino que dejará de ser solo química para ser también sentimiento.
Como en el enamoramiento, hay quien dice que es pura química y hay quien sabe que es pasión pura. De hecho ciencia y pasión son facetas humanas totalmente compatibles, en los vinos dejaremos la ciencia para los profesionales y esperaremos el tiempo necesario para vivir la acidez, el grado y el pH, con toda la intensidad y la pasión de un vino bien trabajado.












