Te pienso y no me piensas, lo sé, no es igual,
yo ardo en silencio, tú sigues tan neutral.
Te fuiste unos días, yo cuento el reloj,
y tú no me extrañas… y yo sin tu sol.
Aun sabiendo todo, yo elijo esperar,
seguir hacia cosas que puedan sanar.
Porque el amor, aunque duela, mejora,
y el alma, en el fondo, también se enamora
de verse creciendo, aún rota, aún sola…
Semper ad meliora.











