Cuando miro tus ojos se me escapan las sonrisas de mis versos.
Tus ojos, esos espejos de calma y tempestad, me desnudan el alma. Son el refugio donde mis versos se escapan, juguetones, traviesos. Son el abismo al que caigo una y otra vez, donde mis palabras, que antes eran silencios, ahora ríen en melodías invisibles. Tus miradas son susurros de deseo, caricias que se leen sin necesidad de ser escritas.









