— Hey, jew. Let's fuck. — Y aunque quisiera, no iba en broma. Por lo menos no esta vez. ¿Linda manera de saludar, no? Ni siquiera lo conocía bien, pero eso mucho no le importaba ahora, por eso se acercó, sonriendo de lado y esperando a que pasara por alto el ligero rubor que a penas se le notaba sobre las mejillas, siendo este causa de la fiebre que ahora tenía.
—¡¿Perdón?!— Giró sobre sí mismo para poder encarar al sinvergüenza que se había atrevido a hablarle de tal manera. Sin embargo, su valentía no duró mucho hasta encontrarse con el rostro de Damien, a quién no veía hace un buen tiempo pero que aún recordaba. —¿Y qué mierda te pasa a ti?— Retomó su posición, ¡no podía dejarse intimar por un tipo como él!. Dio un par de pasos hacia atrás a la vez que éste se le iba acercando.












