De amor y almas gemelas.
Aún recuerdo la primera vez que te vi, de hecho sueño con ella recurrentemente, y es que, ¡carajo, nene!, detuviste mi mundo con tus ojos clavados en los míos, nunca antes había sentido tanto que pertenezco a alguien en la manera en que me sucede contigo. Esa primera y única vez, en que sabía que estabas con esa chica que, a decir verdad, no le importabas y lo sabías, pero estabas tan roto que decidiste llenar esas grietas con simple resistol; el punto era que esa vez no deje de sonreír porque sabía que la vida no sería tan mierda cómo para no dejarnos coincidir y saber lo que era sentir que el mundo a nuestro alrededor se detiene y que juntos somos uno, que todo de lo que hablan en novelas y poemas es cierto y lo encontramos en nosotros. Cariño, sé que esto es imposible y que quizás nuestras almas fueron hechas para encontrarse una sola vez en esta vida, pero te prometo jamás olvidarte y siempre llevarte muy adentro de mi, para que en la siguiente vida que te vea sea más valiente, me acerque y te de el mejor beso del mundo, mientras tanto, sé feliz y disfruta de una vida sin mi, con la promesa de que la vida conmigo será mucho mejor.











