Me acuerdo de los chistes que me hacías, burlándote de mis dramas y mis, según vos, “malos” hábitos. A veces incluso me sorprendo escuchando tu risa en alguien más. Una milésima de segundo en donde casi podría jurar que te vi, pero se que no, por que ya no estas.
Nos describiría como cualquier cosa menos un amor convencional, nunca fuimos sanos ni armónicos, mucho menos sinceros o comunicativos. Pero en el fondo sentíamos lo mismo y en ese momento para mi era mas que suficiente.
Yo sabia que siempre que hubiera una tormenta ibas a pensar en mi y a preguntarme si tenia miedo, para reírte, pero ese no es el punto. Por que después siempre venían las palabras tranquilizadoras, y eramos eso.
Eramos complicados, incoherentes, tóxicos. De un momento a otro queríamos correr tan lejos de esto como fuera posible, y al segundo no nos daba el aire para volver. Siempre volvíamos, por que éramos todo eso pero también éramos incondicionales. Hubo un momento en el que con completa certeza creí que éramos vos y yo contra el mundo. Nadie mas entendía, ni siquiera nosotros hasta el día de hoy entendemos.
Nunca supe que fui para vos en palabras, pero confié ciegamente en que ibas a estar siempre y así fue. Tuvimos muchas caidas, y ser incondicionales lamentablemente no nos protegio de hacernos sufrir, pero estoy agradecida. No importaba cuantas veces nos mandáramos a la mierda, si te llamaba me atendías desde allá.
Fuiste un amor que me consumio y tambien mi dolor más grande, pero valió la pena. Espero que todos puedan tener un amor así en sus vidas. Que sepa lo desquiciados que están, lo raros que son, que conozca cada parte de ustedes por dentro y por fuera, y con demonios y todo elijan quedarse.
Te odio, nunca vas a leer esto y ya no estas. Pero si el mundo se viene abajo sos la primera persona en la que voy a pensar