Puedo oír el latido de mi corazón como si oyera al unísono los latidos de todos en la habitación; fuerte, divagante y acezante, me distrae por momentos pero mi mirada descansa en ese lugar que desde el principio señalé. Ese lugar en donde no me pierdo y me encuentro a mí misma.
Al decir verdad sólo cuando te veo, es como si me dejara llevar por todas las olas del mar hasta lo profundo de mi alma. Luego te acercas y a lo que me tocas siento que vuelvo a respirar y empiezo a disuadir toda la emoción, porque ya estás conmigo, porque ya no te ansío, porque te tengo y tú a mí.
-Laíz











