PNL
1-Alguien me dice (Tú no puedes) te esta programando
2-Yo me lo digo (No puedo)
3-Ya no necesito que nadie me lo diga, yo lo sé (Yo no puedo)
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1-Alguien me dice (Tú no puedes) te esta programando
2-Yo me lo digo (No puedo)
3-Ya no necesito que nadie me lo diga, yo lo sé (Yo no puedo)
COTIDIANIDAD COSMOPOLITA
Recientemente culminó la semana cultural del Japón 2006, evento extraordinario que prepara la Embajada del Japón en Venezuela, para acercarnos a nosotros los venezolanos, a la fascinante cultura japonesa de hoy. Como todos los años en febrero, los eventos y exposiciones preparadas, fueron sumamente interesantes para los amantes de la cultura nipona. En esta oportunidad, se utilizaron los escenarios del Centro de Arte La Estancia, en Altamira, lugar que resultó ser muy agradable para el evento, y accesible al público. Como siempre, contamos con tradicionales expresiones artísticas tales como: Bonsái; Origami; Artes Marciales; Wadaiko (tambores japoneses). Sin embargo, en esta oportunidad, también pudimos contar con dos excelentes exposiciones fotográficas: “La Artpolis” de Kumamoto; y “La Primavera en Japón”. La primera, presentando extraordinarias obras de la arquitectura moderna japonesa, que combina de manera extraordinaria lo utilitario y lo artístico. La segunda, recordándonos la intima conexión del japonés común con la naturaleza que lo rodea. Para cerrar con broche de oro, tuvimos la oportunidad de asistir al concierto de Jazz de Hana Kobayashi, joven talento venezolana, oriunda de Aragua, y con ascendencia japonesa, quien nos deleitó con un bello repertorio musical, combinación de sus raíces niponas y venezolanas, y su pasión por el Jazz.
Lo exitoso del evento de este año en términos de la calidad de la programación y de las exposiciones, así como en términos de su masificación al contarse con un nutrido público venezolano, me ha demostrado lo mucho que se ha incrementado el interés por la cultura japonesa en Venezuela. La comida japonesa ha dejado de ser una simple moda, para convertirse en parte integral de la gastronomía venezolana, con nuevas combinaciones de sabores que antes no existían. De igual manera, el conocimiento y la atracción hacia el Japón por parte del venezolano ha dejado de ser una moda para convertirse en parte integral de la idiosincrasia del venezolano.
Nosotros los venezolanos, siempre hemos sentido una atracción irresistible por las culturas de otros pueblos. Como caraqueño, puedo decir con orgullo que nací y me crié en una ciudad cosmopolita, llena de gentes de otras latitudes, con otras costumbres y otros paladares. Hoy veo con beneplácito como, esta conducta nuestra de los venezolanos, nos esta acercando a una cultura tan apasionante y lejana como es la cultura japonesa. Una cultura que nos ha sensibilizado el paladar, a los suaves sabores de su comida; pero que también nos ha sensibilizado a su arte, a su lengua, y a su amor por la naturaleza.
Sin embargo, apenas estamos comenzando. El Japón y Venezuela tienen muchísimo que ofrecerse mutuamente. Yo quisiera poner mi granito de arena, ya que me considero entre los pioneros en el acercamiento de Venezuela al mundo nipón. Hace ya 14 años que regresé a Venezuela, luego de cursar estudios de post-grado en Japón, durante 7 años. En ese período, no solo obtuve mi doctorado, sino que conocí el Japón como estudiante, como empleado y como padre. Estoy convencido que nosotros los venezolanos podemos aprender mucho del japonés y de su cultura, como lo han hecho ya en gran medida los estadounidenses y los europeos.
Muchos consideran al Japón irremediablemente “americanizado”, pero no se dan cuenta de cuan equivocados están. El japonés, en su pragmatismo, adoptó la ropa y el calendario occidental, pero eso no los ha hecho menos japoneses. Si bien es cierto que la influencia americana, particularmente después de la segunda guerra mundial, ha sido muy importante en su resurgimiento como potencia mundial, no es menos cierto que los japoneses han seguido un curso propio del que mucho tenemos que aprender los venezolanos. Sobretodo en estos tiempos en que vivimos una alta volatilidad política en Venezuela.
El Japón moderno resurgió de sus cenizas de la mano de Mc Arthur, el general estadounidense que liderizó la ocupación en las post guerra, para convertirse en un país de corte socialista, con alta movilidad social, y vocación pacifista. Los venezolanos tenemos mucho que aprender de la historia y de la cultura del Japón, en todos los ámbitos de la vida ciudadana. Pero para comenzar, debemos eliminar de nuestro léxico aquella frase que nos limita tanto cuando decimos: “… eso solo lo puedes lograr en Japón…”.
A mis estudiantes, en la universidad siempre les doy ejemplos de cómo esas técnicas japonesas de calidad total o de producción justo a tiempo también las hemos logrado nosotros los venezolanos que en general sentimos una gran atracción hacia el comportamiento anárquico y opuesto. Japón no es solo un tema curioso. Es un tema que debemos incorporar en nuestra cotidianidad cosmopolita, ya que nos provee de una brújula y de un ejemplo a seguir en estos tiempos tormentosos.