He tratado de buscar la palabra que consiga siempre animarte cuando te encuentres demasiado cansada o triste [para] no estar abatida,pero sólo se me ocurre recordarte que tú eres todo lo que él tiene. Tú eres todo lo que tiene tu trabajo. Tu trabajo no tiene a nadie más y nunca tuvo a nadie más. Si le niegas las manos y una voz, seguirá tal cual, vivo,, pero mudo y manco. Sabes que tiene ojos y puede verte y conoces la esperanza con la que te mira, pero aquí estoy hablando de una alma que es tímida y, sin embargo, desea que la conozcan. Cuando estás tan triste que "no puedes trabajar", existe siempre el peligro de que el miedo entre en juego y empiece a destruirlo todo. Una buena forma de estar siempre en guardia es ir a la ventana y mirar los pájaros durante una, dos o tres horas. Resulta muy reconfortante verlos abrir y cerrar el pico.
Carta de Maeve Brennan a Tillie Olsen







