Creer
Ni idea en que creía
Nací en un hogar católico - demasiado para mi ahora- mi abuela paterna iba todos los días a misa, eso les dará una idea.
Mis primeros pasos en todo este tema fue en el rol de pajecito, varios matrimonios me vieron actuar, creo que como todos los niños sin tener idea de lo que hacía; en una de esas bodas, caminando hacia los novios para entregar los anillos y las arras me desconcentré y todo quedó en el piso. Yo consideraba que ir ahí en primera fila era la sensación, aún sin saber donde estaba, por qué estaba vestido de esa manera tan particular y por qué repetía frases y palabras a cada rato, es más,hasta era divertido el juego de pararse, arrodillarse, sentarse y volverse a parar.
Más adelante cuando tenía unos 8 años fuí acólito los fines de semana en la parroquia del barrio y en lo único en que pensaba era que no se me fueran a caer todas las cosas que a cada rato tenía que pasarle al Monseñor Luis Montalvo.
Participar activamente de la eucaristía me llevo a los 11 años a pertenecer a la infancia misionera donde actué y cante en cuanto viacrucis se hacía en semana santa… No se imaginan el orgullo para la familia. No se si haya sido un chico normal, pero en retrospectiva, siento que nunca entendí bien que se celebraba y no me importaba.
Creer o no creer, esa es la cuestión
Ya en la adolescencia participé en cuanta pascua había y gracias a eso me enlisté en el grupo pre- juvenil de una parroquia en Niza (barrio de Bogotá), donde cada ocho días nos reuníamos en nombre de Dios para hablar de cualquier tema. Espero que mi generalización no afecte jajajaja pero creo que todos a pesar de pasarlo bien allí y tal vez aprender algo solo esperábamos el plan en la tarde noche despueś de eso.
En una pascua de esas reunimos un grupo de casi 100 jóvenes, acabamos por convencerlos de lo bien que lo pasábamos y terminé liderándo ese grupo por un buen tiempo. Fuí invitado por otras parroquias y participé activamente, hasta que me quisieron fichar para dirigir a otros grupos en otras iglesias y hasta de otras religiones. Había talento, con humildad hay que decirlo (Esto lo aprendí en un parche con Sergio)… Y aquí fue donde todo se jodió porque me empecé a cuestionar la institución, los sacerdotes y en general el papel que estaba cumpliendo. Ya para poder ver con mejor claridad, me alejé de todo para preguntarme en qué realmente creía.
Varios años estuve lejos de Dios y por invitación de un amigo hice un retiro creado por la iglesia católica llamado Emaús el cuál me llevó otra vez a creer, pero rápidamente me alejé, empecé a explorar otras religiones, participé de varias de ellas y ninguna me conectaba. Lo que sentía era un gran vacío y mucha, mucha incomodidad.
Ya se en que creer
Explorar otras cosas me llevó a volver a mis raíces católicas, no me pregunten por qué, pues fundamento no había sino mas bien decidí sentirme cerca a algo a lo que siempre pertenecí y ya estaba, es como cuando quieres volver a la familia luego de estar solo un tiempo, puede que no sea lo mejor pero es lo que te edificó.
Así que volví a misa todos los domingos, oraba como cualquier cristiano y me argumentaba hasta en la biblia. Todo era “color de rosa” cuando un episodio familiar cambio mi forma de creer (Luego les cuento, porque esa vaina merece muchas letras). En ese momento invoqué la ayuda divina como cualquier creyente, pero no apareció.
Reflexioné, actué y resolví… Y si, tal vez eso era lo que me tenía que dar dios, pero me había dado cuenta luego de mucho tiempo que la única manera en que se pueden solucionar los problemas es creyendo en uno mismo, con mis herramientas, con mis experiencias y con hechos reales.
Y… ¿qué tiene que ver todo esto con Singular?
Bueno, pues que Singular se empieza a gestar justo días antes del episodio, cuando Claudio me aborda con una idea…. Esa idea se conecta con mis herramientas, mis experiencias y con cosas que quiero que pasen a mi alrededor.













