No es lento, ¡Es perfecto!
¿Por qué el venezolano se burla de la frase “el tiempo de Dios es perfecto”? ¿Será que no entiende el valor del trabajo que ofrece recompensas a través del tiempo y sin ningún atajo? Tal parece que es así.
Sobran razones para creer que el venezolano no sabe valorar las cosas. No entiende el significado del dinero como sinónimo del trabajo, sino como símbolo del poder. No entiende tampoco que el dinero es la confianza que la sociedad deposita en ti, si no, no lo derrocharían y emplearían en las cosas más inútiles como vivir de la apariencia.
Vivir de la apariencia y del derroche nos ha dejado sin nada en un país donde Alibaba y los 40 ladrones se quedarían asombrados con la corrupción y el despilfarro de las riquezas.
Los políticos no son la raíz sino el fruto que se cosechó después tantos años de germinación y el momento dificil que pasamos no es más que el tiempo de Dios que es perfecto para la reflexión.
“La viveza criolla” debe ser erradicada de pleno. No hay lugar para ella en una sociedad que quiere desarrollarse. El factor engaño es un retroceso para todos.
El engaño es un circulo viciozo donde empujas y te empujan. Siempre habrá alguién que se aproveche en tu situación más vulnerable y de la misma forma todos somos vulnerables en algún momento. Tal como un tigre que sale a cazar y lo atacan mientras duerme o está enfermo.
Entonces olvidemos los atajos, el camino al éxito se construye bloque a bloque. Las cosas que valen la pena están después del trabajo duro. De esa forma ¿Quien puede cuestionar sus éxitos si su trabajo habla por usted?
No hay nada más gratificante que el éxito después de la constancia. Éxito no es lo que conseguimos sin trabajo, eso es sólo un regalo. Por eso venezolano “el tiempo de Dios es perfecto” no es una frase para reirse. Es una frase que ejemplifica que para tener éxito hay que enfocarse y tener constancia y así obtener logros que valgan la pena presumir.