Malos días.
En un principio me he levantado bien, con ganas de empezar el día, cosa rara en mi. A medida que ha ido pasando la mañana el cielo se ha ido vistiendo de gris y con él, mi humor. Empiezo a sentir peso en el pecho y mis ojos escuecen. Mis brazos caen muertos de lado a lado y mi espalda se encorva. He perdido las ganas de vivir. Otra vez.
Con un poco de suerte, las voy recuperando a lo largo del día pero últimamente se instala en mi la desgana en persona y no se quiere ir. Cada vez me visita mas, y cada vez sus visitas son mas largas.
Me gusta ser anfitriona, pero con la desgana soy lo mas borde que puedo, aun que siempre gana ella. <<¿Por qué?>> Me pregunto. <<Porque si>> contesta ella. Y así va nuestra relación, como el pez que se muerde la cola, como el ocho.
Y así, a lo tonto, vivo mas días sin querer que queriendo. Y así, a lo tonto, habrá pasado todo, y yo podré descansar.











