Good day
Siendo una estrella, Deneb podía observar a la distancia distintos objetos en el espacio, algunos planetas, el sol y por supuesto, sus hermanas de la constelación Cygnus. Realmente no había nada más que observar en el oscuro cielo fuera, y desde que se desprendió de la línea, Deneb había logrado conocer y mirara muchas más cosas de las que estaba acostumbrada, y una de ellas era cada sábado por la tarde-noche. Durante ese momento, los hijos de la familia podían salir al patio a hacer lo que desearan, y por supuesto Deneb necesitaba aprovecharlo, incluso era ahora su espacio personal.
Detrás de la casa, un poco más apartado del patio, se encontraba el camino hacia el bosque, era una vista hermosa pero peligrosa según los padres, por lo que no se adentraba demasiado. El camino estaba rodeado de grandes árboles, ella se recostaba en medio del camino y mantenía su mirada en el cielo, ningún sábado era realmente bueno sin que Deneb tuviera aquella sesión de relajación (como lo llamaban los padres, pues regresaba más feliz que de costumbre), ¿por qué eran tan bueno? Porque desde ese ángulo podía observar con paciencia el cambio de colores en el cielo, desde un azul claro, a naranjas, rojas, amarillas y finalmente el azul oscuro que era acompañado por sus hermanas, aunque ellas se miraban más pequeñas a como las veía todo el tiempo, aceptaba que se miraban más bellas gracias a esa distancia y la cantidad de estrellas que se miraban mientras ella seguía recostada.
Cuando era hora de volver, sonreía por última vez y se levantaba para volver a casa, con la linterna en su mano y sosteniendo su vestido en la otra. Al llegar a casa, los padres la miraron como cada sábado, aunque ellos sabían a dónde iba, nunca le recriminaban nada, lo que sí, es que sonreían con ella hasta llegada la hora de dormir













