June challenge
Algo que utilizaban los humanos para iluminar sus hogares por las noches y para calentarse en el infierno era el fuego, el cual constantemente era puesto en largas velas al rededor de la casa, había al menos una en cada habitación, por lo cual luz nunca faltaba para Deneb. Un constante error suyo era dejar la vela en la pequeña mesita al lado de su cama, pues muchas veces terminaba quedándose dormida (y podía ser peligroso).
Aquella noche, como muchas otras, la menor de la “familia” se colocó su camisón y se recostó en su cama quedándose inmediatamente dormida, sin acordarse de soplar la vela. Debido a la cercanía de la mesita son la orilla de su cama, mientras estaba en un profundo sueño, Deneb alargó bruscamente su brazo, tirando la vela al suelo de madera, el cual poco a poco comenzó a quemarse, ocasionando que el fuego se fuera esparciendo por la habitación.
Deneb despertó en medio del frío viento de la madrugada, acostada sobre el frío pasto y tosiendo, su garganta estaba muy seca. Su mirada estaba borrosa y solo lograba observar a lo lejos cómo es que la casa que la había hospedado se deshacía en llamas mientras los pueblerinos intentaban sin mucho éxito apagarlo. La chica se levantó con dificultad mirando con miedo aquel instante, las dos mujeres de la familia que se encontraban junto a ella la detuvieron antes de que comenzara caminar y la llenaron de preguntas sobre su estado físico y fue recibida en abrazos, lo material parecía no importar en ese momento.
Una vez pudo recuperarse, ella y las demás mujeres ayudaron a llenar las cubetas de agua para bajar el trabajo de los hombres, igual no podían hacer mucho porque ya habían suficientes personas corriendo de aquí a allá y viceversa, una y otra vez, trabajando sin descanso para que las llamas no siguieran su camino hasta el pueblo.











