Reflexiones
Hasta hoy no dejas de ser la persona que extrañamente admiro, y que al mismo tiempo no entiendo; quisiera a veces hacerlo, pero después me doy cuenta que para lograrlo, tendría que pensar en ti un montón de veces más de las que ya lo hago, y la verdad es que no creo poder con todo eso. Pensarte de más ya empieza a costarme, con lo poco que recuerdo.
Quisiera tal vez poder jugar con el tiempo, ya sabes, como esas personas que vuelven atrás unos cuantos días y a veces años. A veces es bueno repetir unas cuantas cosas, para entender por qué es que suceden, o para hacer que sucedan una y otra vez, tanto, que de pronto nos hagan perder ese extraño interés de querer tener algo inexplicablemente por siempre.
Nada de lo antes dicho es posible, como tampoco lo es poder pensarte de manera despreciable, no puedo porque aunque no sé muy bien cómo, aprendí de ti, bastantes cosas buenas de la vida.
No me esfuerzo -cada vez que tengo la oportunidad- a tratar de ser como tú, a decir verdad es complicado, tampoco ando por ahí pensando que algún día estemos andando el mismo camino, solo trato de encontrar la razón buena de todo esto, porque no tengo duda alguna que existe.















