Send me 🐱 for my muse to become a cat!
Apenas recostó la cabeza sobre la almohada comenzó a pensar en qué fue lo que la llevó a descomponerse. No sólo le dolía el estómago, sino que también la cabeza y los músculos.
Cerró los ojos y trató de buscar una explicación a su malestar. ¿Habrá sido la comida? Era imposible porque Siebold era muy cuidadoso con sus platos y había pedido lo de siempre. ¿Y si era el clima? No, no podía ser. Se había asegurado de abrigarse bien ese día y no llegó a sentir frío y tampoco calor.
Las razones se le acababan y su dolor de cabeza se hacía cada vez más intenso, así que dejó de pensar en eso y decidió dormir. Ya mañana se sentiría mejor y podrá pensarlo mejor.
El tiempo comenzaba a pasar y aún dormida sentía dolores en su cuerpo hasta que en algún momento dejaron de cesar y fue allí que se despertó. Mientras escuchaba la voz de Lysandre llamarla una vez que entró a su habitación, preguntándole cómo se sentía. Alzó su torso, pero como el cansancio era mayor que sus ganas de salir de la cama, volvió a acostarse.
La insistencia del contrario para que se levantara de la cama hizo que gruñera mientras buscaba taparse más, hasta que se vio obligada a hacerlo cuando Lysandre se acercó a quitarle la sábana de encima, por lo que lo miró molesta: ❝¡Oye, sé más compasivo!❞ protestó. ❝¡Acabo de recuperarme de un malestar!❞ dijo, guardando silencio al ver el rostro atónito del mayor.
Alzó la ceja, confundida: ❝¿Por qué me miras así?❞ preguntó. Empezando a creer que algo apareció en su rostro se dirigió a tomar el espejo de mano que había dejado en la mesa de luz, descubriendo así la razón por la cual Lysandre la miraba con sorpresa: se había transformado en un pokémon.
Soltó un grito y se paró de golpe, caminando para atrás hasta enredarse con las sábanas y caer al piso de espalda, donde pudo admirar sus patas: ❝¿L–Lysandre? ¿Qué me pasó?❞ preguntó asustada. Se puso de pie y se echó un vistazo, terminando por mirar su rabo que se sacudía y le daban ganas de perseguirla.