▓ = caught stealing their belongings .
No entendía. ¿Cómo era posible que los ciudadanos de París podían caminar y continuar con su vida diaria ante estas condiciones? Pareciera que era normal que los rayos del sol se sintieran como hierro caliente sobre la piel y estos mismos hubieran desarrollado un tipo de inmunidad que Jim le hubiera gustado tener.
Aunque de vuelta en su hogar era normal climas áridos este era un calor distinto; húmedo y sofocante. Aun y refugiado en la poca sombra que brindaba la catedral el viento traía consigo oleadas que le solo lograban que se acalorara más.
Sentía como el sudor le empapaba la frente y con un movimiento rápido se la limpio con la palma de su mano. Era hora de levantarse y lo sabía. Su mente repasaba el pequeño plan de nuevo en lo que se daba a si mismo unos segundos para para dispersar el sopor; el mercado, que sabía que tenía variedad de frutas jugosas, estaba a solo la vuelta de la esquina ¿Lo malo? había perdido una puesta contra Émeraude y el debía de ir ¿Lo peor? Estaba en la plaza, donde el sol caía con más fuerza que en las calles.
Ya, pero era eso o fundirse con el suelo.
Decidido a dejar de darle vueltas al asunto y se quito la chaqueta para usarla como protección del sol. Antes de levantarse le aviso a Émeraude, con una palmada en el brazo para llamar su atención, y empezó su camino pero a mitad de este recordó que olvido sacar unas monedas de su mochila. Palpo bruscamente sus pantalones en busca de cambio y nada. No podía ser cierto.
De regreso se repitió una y otra vez cuan estúpido había sido, no se fijo en…
La mochila estaba ahí pero Émeraude parecía haberse ido. Lo busco unos segundos con la mirada y extrañado se agacho por su mochila, pero al levantarla se sorprendió de lo ligera que estaba. Un momento. Hurgo en sus cosas y rápidamente se dio cuenta de lo que estaba pasando.
Levanto la mirada y alcanzo a divisar una figura que se perdía al dar vuelta en la esquina. ¿Era enserio?
Empezó a considerar las opciones, pero en ese clima… Saco el aire mientras pasaba la mano sobre su rostro y se dejaba caer sobre la pared de la iglesia.
Se quedo así unos segundos hasta que por un impulso de energía se separo de un salto y corrió detrás del gitano.
Si lo alcanzaba se juro tirarlo al Río Sena.