YoSoy132 está a favor de la democratización de los medios.
La campaña mediática de Enrique Peña Nieto ha vuelto a poner al descubierto las deficiencias democráticas de los medios mexicanos: pocas opciones mediáticas y especialmente en televisión, estandarización de la información, espotización (dominio de los spots), pocos programas de televisión para conocer a los candidatos, coberturas sesgadas…
Todo esto es propiciado –en gran medida- por la alta concentración de la propiedad mediática (duopolio televisivo y una docena de propietarios de la radio mexicana) y por un régimen mediático arcaico y no democrático.
Es por eso que #YoSoy132 está a favor de la democratización de los medios. Esta democratización se basa en tres principios distintos aunque todas interrelacionados.
Acceso a la sociedad en su conjunto a todos los medios. Esto significa que toda la población tenga acceso a todos los medios que estén disponibles, por ejemplo a internet, a los impresos diarios o incluso a la televisión bajo suscripción.
Acceso de la sociedad a conocer los diferentes puntos de vista. Esto significa que los medios representen más o menos la diversidad y pluralidad existente dentro de la sociedad, lo cual supone que los medios abran el micrófono no solamente a los actores políticos de siempre sino a la mayor cantidad de voces existentes en la sociedad. [No es suficiente que la prensa escrita lo haga un poco de mejor forma, se necesita que la televisión también lo haga.]
Independencia de los medios frente al poder político. Esto significa que los medios rindan cuentas a la sociedad y dejen de hacerlo a un candidato o partido político. Es por ello que es imperativo la mayor distancia posible entre medios y gobierno y/o el PRI para que los medios puedan actuar con márgenes de libertad más amplios.
Además, el Estado mexicano tiene que propiciar tres condiciones para mejorar el desempeño de los medios de difusión (radio y televisión):
Instaurar una situación de competencia verdaderamente equitativa y transparente. Es por ello que no solamente es urgente romper el duopolio televisivo y otorgar tantas concesiones y permisos como sea posible, sino también es necesario crear una competencia equitativa y con información transparente para el sector y la población.
Establecer mecanismos para vigilar el interés público. Entre los principales ámbitos a vigilar se encuentra: la oferta televisiva, la calidad de los programas, la pluralidad de puntos de vista, la diversidad de programas, la publicidad excesiva o el impulso de canales públicos… En tiempo electoral –como ahora- es necesario disponer de nuevas formas de acceso de los candidatos a la antena de radio y televisión que vayan más allá del spot, por ejemplo.
Garantizar la independencia del medio. Cambiar el modo de intervención gubernamental (basada en secretarías de estado) en los sectores de la radio y la televisión y, optar por la creación de una instancia de regulación autónoma e independiente, tal como lo hacen los Estados democráticos más avanzados.
Todo lo anterior debe encajar en el reto de la televisión digital, la cual debe apegarse a estos principios democráticos.