Mocosa corriente.
Hombres y menores, no interactuar.
Descripción: Wanda jamás se había molestado tanto contigo en todos sus años de relacion. Hasta ahora. Después de unas largas semanas, Wanda tiene preparada una noche maravillosamente deliciosa para ti por ser tan paciente y bien portada durante tanto tiempo, pero eso se arruina por la anfitriona de su restaurante favorito.
Contenido: +18, humillación, degradación, uso de strap-on, lenguaje soez, sumisión involuntaria, azotes, sin cuidados posteriores.
Nota: Puede que haya una segunda parte. Si se me pasó algo con referencia al contenido, lo lamento.
🍑~~~🍑
Todo iba bien hasta que entramos al restaurante. Wanda estuvo conmigo gran parte de la mañana y antes de irse a una reunión rápida, ella escogió lo que me pondría para esta noche. Hasta ahí, todo estaba perfecto. Pero cuando entramos al restaurante que tanto nos gusta, mi humor cambio.
Ahí estaba ella. La chica que siempre le coquetea a Wanda y ella no hace nada para detenerla. En cuanto nos ve, sus ojos brillan al ver a mi mami sin importarle que yo esté justo al frente de ella sosteniendo su mano. Sonríe coqueta y yo pongo los ojos en blanco.
—Señorita Maximoff, que gusto tenerla de vuelta — dice con su voz toda estupida.
—Vanessa, un gusto volver a verte, linda — Suelto la mano de Wanda con brusquedad al oírla. Ella me echa esa mirada de "comportarte". No hago más nada, pero ella intenta tomar de nuevo mi mano y yo las echo hacia atrás.
—El gusto es mío, señorita. — le sonríe bobamente. Wanda le regresa el gesto.— Por aquí, por favor.
La estupida emprendió los pasos a una de las mesas de hasta el fondo. Wanda vuelve a querer tomarme de la mano, pero falla y cuando estoy a punto de caminar me coge de la muñeca y tira con fuerza de mi hacia ella.
—¿Qué crees que estás haciendo? — me pregunta cómo si no supiera. Yo niego con la cabeza antes de ir tras la linda Vanessa. Oigan mi sarcasmo.
Cuando llegamos a la mesa, "la linda" le dice a Wanda que irá por el vino de siempre y que regresa para tomar la orden. Mi novia le agradece y nuevamente la llama linda.
—¿Que vas a pedir? — sus ojos recorren el menú.
— Lo mismo de siempre — respondo sin mirar el tríptico y con molestia en mi voz. Eso llama su atención. Así que baja el menú un poco para mirarme completamente y seria.
—¿Qué pasa contigo? —cuestiona.
—Nada. Solo ya me quiero ir. — Sus ojos me observan intentando analizar que es lo que me pasa. Lo sé porque sus ojos se achican levemente. Entonces posa el menú sobre la mesa y apoya su mentón sobre los nudillos de la mano izquierda.
— No nos vamos a ir de aquí —Sentencia. Yo bufo y me dejó caer en el respaldo de la silla.
—Como quieras —giro la cara para evitar su mirada.
—Mirame —ordena y lo hago. — Que sea la primera y última vez que me respondes así, niña —. Frunzo mis labios queriendo evitar otra contestación.
Vanessa llega con la botella de vino y solo una copa. Wanda se percata de esto y le comenta, a lo que la linda Vanessa le dice que era cierto y que volvería enseguida. Al regresar, pone la copa en la mesa sin mirarme , toda su atención está sobre MI novia y ella pide nuestra orden.
Cuando Vanessa se marcha, Wanda me dice "Después de aquí te tengo una sorpresa en casa". Ella sabe que me gustan sus sorpresas, lo que provoca que la emoción vuelva a mi. Intento saber que es. Pero ella se mantiene firme con su decisión de ocultarmelo.
Regularmente, sus sorpresas van desde ropa nueva hasta una intensa noche de placer. Esperaba que fuera la segunda ya que mami no ha tocado mi abejita desde que le llegó un proyecto importante en la empresa.
—¿Puede ser un juguetito? —Indago emocionada. Ella niega con seguridad.
—¿Un disfraz nuevo? — Ella sonríe
—Tentador. Pero no.
—Por favoor— suplico.
— Si te portas bien el resto de la cena, te lo diré al salir — Lo pensé por unos segundos y asentí. Podía hacerlo. Claro que sí.
Por desgracia, la zorra de Vanessa no me lo puso fácil.
Durante la mayor parte de la cena, Vanessa se la paso merodeando por nuestra mesa, llenaba su copa de vino y le dio algunos cumplidos a Wanda como si yo no existiera (una vez más). Por fortuna, ya nos íbamos. Wanda levanto la mano para pedirle la cuenta y fue entonces que termine de fingir y soportarla. Pues cuando ella le dio la tarjeta con la que iba a pagar, la estupida de Vanessa le rozo los dedos a propósito y le sonrió mordiendo su labio inferior.
Explote.
Me puse de pie, la voltee hacia mi y le plante una cachetada. Wanda jadeo y se puso de pie. Yo la ignore por completo.
—Deja de ser una arrastrada. Ella me tiene a mi y no necesita de tus servicios baratos.
—¡T/N! —Grito Wanda. — Disculpate ahora mismo.
Mis ojos se enfocaron en ella al oírla. Vanessa mantenía su mano en la mejilla como si fuera una víctima de toda está situación. El enojo que sentí al ver a mami defendiendola me consumió y le contesté con una simple acción.
Marchandome.
Wanda me encontró recargada en la puerta del copiloto del carro. Se acercó a mi. La furia emana de ella. Viene directo a mi. —Que sea la última vez que montas un teatro de estos —, sus dedos se clavan en mis mejillas. Intento empujarla, pero recibo una cachetada. —Sube al maldito auto.
Wanda desbloquea el seguro y abre la puerta. Me meto. Ella cierra la puerta de golpe y yo brinco en el asiento. El miedo, el enojo y el dolor en mi mejilla es lo que mantiene la adrenalina que siento. —mmm— me quejo al sentir humedad entre mis piernas. Me remuevo en el asiento.
Wanda sube y enciende el carro. Sale del estacionamiento sin importarle la velocidad. El trayecto es silencioso, pero sofocante. Su ira queda atrapada en el pequeño espacio y su intensidad me somete involuntariamente. Me la paso removiendo en el asiento.
—mami — susurro, tanteando el terreno.
Silencio.
Cuando veo que gira en la calle en la que vivimos, mis piernas se presionan. Un jadeo brota de mi. Al estacionarse, baja del auto y yo dudo en hacerlo. Ella abre mi puerta y me envuelve la muñeca sacándome del carro. Nos adentramos a la casa y ella arroja su bolso al sofa. Nos sube por la escaleras hasta llegar a nuestra habitación.
—Desnudate — ordena, grave y contundente. Sostengo la respiración al verla. — Ahora —su tono no deja opción. Comienzo a sacarme la blusa de tirantes. — Más rapido. — apura. Así lo hago.
Una vez expuesta. Mami se acerca — Nuestra noche iba a ser muy especial. Pero decidiste hacer una escena y además, te sentiste con la astucia de desobedecer a mami. — un gemido sale de mis labios cuando pellizca mis pezones. —Te voy a enseñar a respetarme y no volver a desafiarme — me gira y empuja hacia la cama. — Culo al aire.
Me posicione como me fue ordenado. El aire de la habitación es fresco pero de ella brota una calidez abrumadora. El tiempo y la falta de ruido me ponen de nervios.
—¿Mami?— llamo angustiada. —Ah — el ardor escuece en mi nalga pero manda pequeños electroshocks por todo mi cuerpo hasta llegar en una sola zona. Mi vulva. Los zotes vienen uno tras otro. Siento como comienzo a humedecerme después de cada golpe.
—Separa las piernas.
Negué con la cabeza —No mami, por favor. — sé que mami se va a decepcionar por verme tan mojada mientras me castiga. Sin esperarlo, es ella quien separa mis muslos. Gimo, avergonzada al sentir como mi abejita gotea y el aire se cuela.
—¡Ah! No tienes pudor — agarro en puños la colcha de la cama — Eres un desastre resbaladizo — sus dedos untan mi miel. Luego, — Cuando te ordeno algo, lo haces — dice, su mano impacta en mis nalgas. El golpe fue más fuerte e implacable, tanto que caigo de cara sobre las almohadas. Una inevitable "mierda" sale de mis labios. —Yo educo a una dama, no a una perra.
—Mmm— me retuerzo al sentir su palma chocar entre mis piernas. —Mami — lloriqueo.
—Ah, con que eso es lo que quieres. Que te trate como una perra. — al sentir otra palmada en mi coño empujó mis caderas en busca de más.
—Por favor — suelto, inclinando más mi culo para ella.
—Mirate. Toda necesitada de mi. — escucho el tintineo de algo y volteo a verla sobre mi hombro.
—Mirada al frente — ordena y obedezco.
Muevo mis dedos de los pies con ansiedad. Quiero cerrar las piernas para tener algo de consuelo pero sé que si lo hago mami no dudará en darme más azotes, pero la quiero dentro. Muy dentro.
—Mamiii— lloro, desesperada por su tacto. Ella me ignora y eso hace que me retuerza más en busca de atención. —Te necesito, mami. — Me aprieto en la nada. La sensación de un hilo de miel escurriendo en la cama me molesta. La frustración está creciendo.
Su silencio me disgusta, así que llevo la mano a mi hendidura queriendo encontrar un poco de placer.
Ella tira por el cabello. Suelto un grito de sorpresa. Mi cuerpo ahora está pegado al suyo, sus pechos tocan mi espalda y sus deliciosos pezones me provocan escalofríos.
—Este lindo coñito es de mami— Sus dedos se hunden entre mis piernas, apenas haciendo presión con la yema de sus dedos en mi agujero. Gimo, mi resbaladizo coño se entrega a su merced. Ella retrocede al recoger mi humedad con los dedos llevándose la excitación a la boca para chupar. —Sabes a puta y azúcar — por instinto me restriego en ella. Siento la correa y jadeo, alucinando ya con ella dentro de mí.
—Eso es. Retuercete como la perra en celo que eres. Cómo la perra brava que solo sabe ladrar — presiona su polla contra mis nalgas — ¿Que quieres?
—Follame, fuerte, sin compasión — admito sin vergüenza.
—Esfuerzate por ello — su aliento caliente golpea mi oído, luego, su lengua lame y después chupa ,me dejó caer en ella, la polla roza entre mis pliegues, entonces:
—Ooh — gimo alto.
—Frota. Quiero que te pongas a cuatro patas y te frotes contra mi polla. Quiero que la mojes como la perra codiciosa que eres — Me empuja con brusquedad hacia la cama. Me pongo como ella ha mandado y siento como se acerca, sus rodillas hunden el colchón.
Comienzo a moverme, pero el roce no es suficiente para mi coño. Me inclino más y escucho como se ríe de mi.
—Mami...Lléname, mami.
— Apuesto que no necesito de mis dedos para estirarte— sus manos me sostienen de las caderas y se pega a mi. La polla ya está en contacto directo.
"Dios" suelto entre dientes. Me inclino más para ver si así puedo presionar mi botón contra su cabeza.
—Perra guarra. Ruegas tal cual una puta que no puedo soportarlo. — gruñe deteniendo mis caderas y presionando la cabeza de su polla contra mi entrada.
Empuja de una sola vez y la envuelvo con hambre . Me abre tan rico que solo puedo gemir. — Más mami, más —pido, intentando golpear al fondo.
Ella comienza con el vaivén lento, tortuoso pero incompleto. Quiero gritar. Mi botoncito palpita y duele mucho. Mi panal apenas y recibe la atención que quiere. Empujó mis caderas para succionarlo por completo.
—No —azota mi nalga derecha — Esto es lo que consiguen las niñas maleducadas de mamá. Una polla a medio tomar.
El grosor roza libre, me abre como es debido pero me es insuficiente a pesar de que puedo oír el chapoteo que hace cuando entra y sale. Es tan humillante. Mi botón ruega por atención, por un toque ligero pero sabroso. Ese tipo de toque que te hace cosquillas.
—Mi botoncito mami — le digo lloriqueando.
—¿Está hinchado? — dice burlonamente y le confirmo con un: "mucho". —¿Que tanto? — pregunta con diversión.
—Duele...Te lo ruego mami. Te lo suplico —Oigo como gruñe. Le encanta cuando le rogo tan desesperada. — Seré buena.
—¿Ah sí? ¿Serás mi cachorrita obediente?— el nombre me hizo mas qué jadear, me apreté a su alrededor, mami lo sintió. — Carajo. Tengo una cachorrita sin vergüenza. — golpeo al fondo, justo en mi punto.
Me arquee de placer —Sí, si, ahí mami.
— De bruces—ordena. Extiendo mis brazos por encima de la cabeza ahogando mi cara sobre las almohadas mientras ella sostiene mis caderas. Sus dedos dejarán marcas en mi piel.
Mami acelera sus movimientos. Mi punto g esta siendo atacado con maestría. El burbujeante cosquilleo en mi bajo vientre comienza a formarse. Su mano derecha toca mi panal palpitante mientras su polla lo acaricia por dentro. Mis piernas tiemblan.
"Oh sí. Que rico" digo contra las almohadas.
Ella me sostiene y me dice que me mantenga así. Con mucho esfuerzo lo hago. Comienza a dar besos en mi espalda y de un segundo a otro se entierra con fuerza en mi. Su mano izquierda toma la mía sobre la cabeza y su derecha hace círculos en mi botoncito. El vaivén desaparece pero se mantiene dentro de mi. La falta de oxígeno tampoco ayuda a mi delirante momento.
—Cabalga — manda. Comienzo a mecer mis caderas. La cabeza me acaricia deliciosamente al igual que sus dedos yendo de arriba abajo en mi clitoris. La oigo gemir. —Puedo sentirte tragarme— su voz sale entrecortada, y tiene razón, la succionó en cada sube y baja que hago, su polla tocando exactamente ese pedacito de bulto. Trato de enterrarme más en ella y su mano hace más presión contra la mia.
— ¡Oh, cielos! — ella empieza a acompañar mi meneo, me abraza a ella. — ¡Sí, sí! No te detengas, cachorrita. Mi cachorrita húmeda—. Vuelvo a apretarme a su alrededor. Su respiración se detiene por un segundo antes de oírla gemir con fuerza y convulsionar sobre mi.
Estoy a punto de venir. Mis dedos de los pies se enroscan, el bullicio bajo mi abdomen empieza a resquebrajarse y las piernas comienzan a temblarme. Estoy a nada de romperme. Estoy lista para explotar deliciosamente cuando ella simplemente se detiene y sale de mí.
—No, no, no. — Restriego mi culo. Mi orificio ahora abierto se aprieta constantemente a la nada. Las lágrimas se escapan de mis ojos. La frustración que siento es absoluta, mi abejita va a zumbar todo el resto de la noche.
—¿Creíste que dejaría a una mocosa corriente correrse?
La crueldad aún latente en su tono es la que me hace recordar cómo es que llegamos aquí. No pude soportarlo. El enojo me volvió a invadir el pecho y la razón, sumándole mi frustración sexual, asi que me levante sin importarme nada, tome mi ropa y salí de la habitación.












