en douze apotres. / nuestros personajes son enviados a hablar con el director/a. @willmv
aunque duda (en verdad duda) que se trate de algo serio, es uno de esos momentos en que ligero tirón del estómago brinda una nota de inseguridad, un pesado ‘pero qué tal si...’ que se planta en psique y recrea el peor de los escenarios. que eso tampoco significa que sea la primera vez en que fantasea con irse de allí, con una reputación tan manchada que ni siquiera sus padres querrían componerla. ah, pero está siendo exagerado. “seguramente no es nada,” comenta finalmente a su compañero, desconociendo culpa o falta de ésta del contrario. “a menos que hayamos hecho algo que no debíamos y no me hayas dicho,” intento de aligerar ambiente es expulsado, media sonrisa posándose sobre gruesos carmines con facilidad.














