“lamento haberlo traído conmigo” señala con la cabeza mascota que camina delante de ellos con la correa puesta, que parece más acostumbrado a las calles de los ángeles que ella misma. en realidad no lo lamenta, sólo que todavía no se anima a admitir que al único lugar que sale sin él es al trabajo. el rubio le agrada pero no le viene mal el apoyo de su única relación incondicional. “sabe portarse bien, lo prometo” nunca le ha hecho jugar una mala pasada. “¿qué hay de tu trabajo? aún no entiendo muy bien qué haces ... “ le había explicado, pero sonaba demasiado monumental para su cabeza criada en los suburbios de arizona. // @mcmentarybliss












