GRUPO #3 - DECORAR LA ENTRADA:
@baexk2, @viktorrsteklov, @teryckblauvelt, @wolfxthan
Manos habilidosas acomodaban por última vez aquella guirnalda de tonalidades otoñales, posada impecable sobre uno de los pasamanos de la escalinata. Mente agotada, cansada por aquel exceso de opiniones y palabras intercambiadas entre ella y sus compañeros de equipo. Y la palabra equipo era tan desconocida, tan rara para Sarah, que atesoraba su soledad como una gema preciosa y única. No negaría lo desconectada que se sentía con su entorno, con aquellos cuatro hombres casi completos extraños a su alrededor. No negaría lo desorientada que se sentía, con su retraimiento y timidez convirtiéndose en dos obstáculos para comunicarse con naturalidad, y moverse con soltura. Era probable que ella fuera, ni más ni menos, la peor compañera que jamás les podría haber tocado, una joven defectuosa por dentro, tan llena de prejuicios, tan individualista y orgullosa, que era capaz de acaparar una sola tarea por esa idea de la perfección que torturaba su propia exigencia. Le dedicó una mirada furtiva a ellos, igual de ocupados que ella, y clavó sus ojos sobre la espalda de uno. “Necesito,” un susurro débil, incapaz de ser escuchado siquiera por alguien, ¿qué necesitaba? ¿Coraje, valor para enfrentar a las personas y situaciones con firmeza? ¿O un simple respiro de aire fresco, y su aislamiento de regreso? “Necesito esa guirnalda, la que se encuentra en la caja. ¿Alguien puede alcanzármela, por favor?” agregó esa palabra que de mágica no tenía nada, y se forzó a sonreír, amigablemente; se forzó a aparentar justamente lo que no era, lo que nunca sería.












