Miércoles por la noche, definitivamente al profesor Slughorn no se le podía haber ocurrido una mejor hora, el miércoles era de los días más pesados para Sergey y casi siempre terminaba durmiéndose en cualquier lugar. Sin embargo, aquella noche, recibió como de costumbre la invitación en su puerta y rebuscó en su baúl el único traje que había llevado consigo y que su padre se había encargado de arreglar antes de volver a Hogwarts, ajustó su capa, el corbatín y se echó una mirada en el espejo antes de escuchar la risita burlona de su compañero Miles a la que ya estaba acostumbrado. Ellos se unirían más tarde, así que una vez listo, el ojiazul, caminó a toda prisa hacia el séptimo piso esperando encontrarse a alguien y no entrar solo a la reunión de Slug de cada miércoles.







