The (S)election.
— Regresa a tú sala Danielle —Anthonin demando desistiendo del amarre en el brazo de su hija. Se llevó la palma a la zona afectada y la cubrió inconscientemente, ignorando el hecho de portar la túnica que seguramente estaría cubriendo un gigantesco hematoma— Tienes que decirme la verdad papá —era una causa perdida, estaba llevándolo más allá de su limite y ella lo sabia. El hombre resopló con evidente fastidio, se acomodó el saco sin apartar la mirada y por más insignificante que aquel comentario pareciera, decidió complacer a su pequeña— Nadie esta a salvo ahora. Sí él lo quiere, lo tendrá Danielle.
— ¿Dolohov? —elevó la mirada. Lily May la miraba en el marco de la puerta con expresión asombrada. Portaba un corto y ceñido vestido verde. Las ondas de su cabello rubio atadas en un moño alto. Danielle pensó que en verdad tenía estilo. El maquillaje, no era como las demás chicas en Slytherin, iba muy acorde a su edad: fresco. Al no recibir respuesta de la mayor, que seguía con la vista pérdida más allá de ella, decidió acercarse— Llevas vestido... —primera gran sorpresa del día para May— Los rumores eran ciertos entonces. Asistirás al baile —.
Dolohov rodó los ojos. Le parecía algo increíble como los chismes corrían en el colegio. Y los llamaba chismes, porque no eran más que eso. Dos días habían pasado de la invitación de Brandon en la sala de Trofeos, y tanto Danielle como el chico habían preferido mantenerlo en secreto— Los rumores dejan de ser rumores cuando se comprueban Lily.
El desayuno dio por terminado. La rubia picó el trozo de carne una ultima vez y dejo los cubiertos a un lado— ¿Qué tú no vienes? —Scorpius y Albus la miraron a mitad de pasillo. Ella negó lentamente. Los dos chicos siguieron su camino sin cuestionarle. Se tomó el tiempo de observar a todos alejarse. Algunos más emocionados que otros por la segunda prueba. El comedor se vació tan rápido como se había llenado. Los alumnos habían vuelto a prepararse para la noche del baile. Los profesores aguardaron un poco más. Nadie pareció percatarse de su presencia, ni siquiera cuando enfilo a paso firme con el hombre junto al Caliz.
— ¿Estas decepcionada de no haber sido seleccionada? —por un momento creyó no ser ella a quien cuestionaba. La sombra, ligeramente más alta, pero considerablemente imponente, seguía dándole la espalda. Inmerso en los papeles entre sus manos. Se limpio el sudor de las palmas discretamente sobre la tunica— No preguntaré como es que lo sabes. Es demasiado obvio. Eres el Ministro —finalmente, él se volvió. La mirada fría y distante de siempre. Las mejillas hundidas, cabello largo, frente amplia y barba de tres días. Danielle se pregunto ¿si era cosa suya o su padre en verdad lucía más acabado que apenas unos días atrás?— Y tú padre —hizo una pausa, como si esperase a que ella continuara, pero no lo hizo. Anthonin introdujo una mano en el bolsillo de su saco y extrajo del mismo, un trozo desigual de pergamino. Lo arrebató de sus manos— ¿Lo has tomado? —cuadro los hombros— Supe que introducirías tu nombre desde el primer momento. También sabía que no habría nada que te hiciera cambiar de opinión. Así que aguarde —pasó una mano por su rubio cabello— Así que... ¿no fui elegida por tu culpa? —Dolohov negó— El Cáliz no fue alterado en ningún momento. Weasley es el elegido.
— Baila conmigo —La sonrisa de Brandon destello en su rostro. Danielle siguió el recorrido de su rostro al brazo y sonrió sin proponerselo, odiándose al mismo tiempo por hacerlo— Comienzo a pensar que venir contigo fue una pésima idea —Krum no esperó respuesta. Capturó la palma de la chica y tiró de ella rumbo a la pista. Recorrió su alrededor con una mirada rápida. Todos parecían inmersos en sus asuntos. Solo unas cuantas miradas fueron a dar directo a ellos antes de que las luces se apagaran y los consumiera la obscuridad. Brandon tomo su cintura y la pego a su cuerpo con inseguridad. Estaba preparado para recibir un buen puñetazo de la menor en cualquier momento pero eso no sucedió— Para mi fue la mejor idea —Danielle deseo que toda la noche transcurriera de esa manera.
— Mantenerte alejada, eso es lo que debes hacer ahora —ella saltó al notarlo alejarse. Apresuró el paso e irrumpió en su camino de forma dramática— No voy a hacerlo, y lo sabes —Anthonin apretó la mandíbula. Los últimos dos profesores abandonaron el lugar visiblemente incómodos con la situación— Me eh mantenido mucho tiempo al margen, pero ya me canse. Tengo derecho a saber lo que pasa —su padre no respondió, renuente a revelar lo que pasaba detrás de ese mundo de rutina que le pintaba— ¿Qué es lo que él quiere? ¿Poder? ¿Seguidores? —el silencio del Ministro terminó por nublar su juicio— ¡Dímelo! —gritó— ¿Qué es lo que tú estúpido Lord quiere? ¿Qué es lo que estarías dispuesto a darle? ¿A mamá? ¿A mi? ¿O qué tal Liam, eh? ¿Llevarías a tu propio hijo al matadero como lo hiciste conmigo?
Anthonin aprisiono su brazo y sacudió el delgado cuerpo de su hija con dureza. El dolor se precipito hasta su hombro— Me estas lastimando...
Jadeo y abrió los ojos de forma desmesurada.
— ¿Estas bien? —Brandon deslizó los dedos del vaso rojo hasta la su muñeca, rodeándola y acariciando con las yemas. La ojiazul mantuvo la mirada perdida un par de segundos más antes de agitar la cabeza en negación. El encuentro con su padre esa misma mañana, la había dejado demasiado afectada. No podía seguir pretendiendo que todo iba bien cuando comenzaba a quebrarse por dentro— Quiero irme —Krum no lo pensó dos veces. Dejó los vasos a un lado y cruzo la pista detrás de ella, perdiendo la rubia melena entre la multitud.
Se sintió ligeramente mejor cuando el aire le acarició el rostro y la música dejo de rebotar dentro de su cabeza. Brandon la capturo solo treinta segundos despues.
— Creí que con irse te referías a la sala común de Slytherin, no al bosque —se defendió con aire tranquilo, ignorando totalmente la fulminante mirada azul que ella le dedicaba— No voy al bosque... voy al lago. Y no necesito que vengas conmigo —quería estar sola ¿qué ten difícil era eso de entender?— No pienso dejarte ir sola. ¿Olvidas el ataque a Alice Longbottom? —Encogió los hombros; era algo que no dejaría de rondar nunca en su cabeza, pero eso no significaba que llegará a terminar igual que la hija menor del profesor Longbottom . Krum sacudió la cabeza— Tal vez tengas más sentido de la supervivencia que yo, pero no mides consecuencias —se detuvo, cruzando los brazos sobre el pecho y lamentándose de haber elegido zapatillas con tacón de aguja, la cual, no dejaba de sumergirse en la tierra húmeda— ¿Y cómo por qué mierda sabes eso? —su contrario encogió los hombros con una sonrisa suficiente en el rostro— Soy observador —ella también sonrió.. Brandon cada vez le agradaba un poco más.
Terminó volviendo a la sala tal como su padre lo había ordenado. Su cabeza repitiendo una y otra vez las ultimas palabras. Era todo muy claro. Anthonin no estaba dispuesto a intervenir por su hermano.













