Para que la pelirroja hubiera decidido enfrentar al mayor debía estar ya harta y cansada. Y es que después de esa noche en su habitación el acoso no había parado, entre mensajes, recados y avistamientos aparentemente no planeados, él hombre parecía estar cumpliendo con su palabra y la pelirroja que no tenía intención alguna de volver a pisar su despacho y mucho menos asistirle en nada por lo que estaba considerando tomar cartas en el asunto. Si él no iba hacia la dirección, iría ella. Fue entonces que esa mañana llegó un nuevo recado, él hombre le pedía que pasara por unos libros a la biblioteca y se los llevara a su despacho, pero lo que le enervó fue que la hoja iba decorada con pequeños copos de nieve impresos, ¿qué quería decirle con ello? Entonces se le ocurrió algo, usar algo de información que había encontrado en la red sobre el tatuaje que llevaba grabado en el pecho. Información que por supuesto la erizó pero en ese momento no pensó en todas las consecuencias, decidió dirigirse con los libros que el hombre pidió a su despacho y no se inmutó a tocar la puerta siquiera. Se acercó con paso decidido al escritorio y dejó caer los libros con fuerza, que únicamente había ido a buscar por si preguntaba que hacía ahí, bueno, tendría una coartada. “Aquí están sus libros.” Sonrió y también aventó el papel. “Considere esto cómo la última vez que me manda a buscar algo. No soy su asistente. Y si sigue insistiendo… Creo que a esta institución le va a interesar saber que hace uno de sus más prestigiados catedráticos relacionado con la Mafia Rusa.” Esperó y alzó una ceja, ojeando uno de los libros que él había pedido. “Por cierto, lindo tatuaje.” Señaló con su índice en dirección a su pecho y alzó la mirada en busca de la contraria, retándole a decir algo. --- @xsenatorvb













