kxsenatorvb:
Podía sentirla ahí, no sólo de forma física sino en el mismo espacio mental que él en ese instante… a menos claro que fuese una excelente actriz para mantener sus emociones reales camufladas por algo más intenso. Aunque, ni él mismo podía decir qué era con exactitud. La misma tensión que existía cada vez que estaban juntos, discutiendo por cosas que no tenían sentido para un par de adultos; no más allá del sentido más básico de la venganza. Excepto que él no estaba incitando el acercamiento porque quería verla doblegarse, no; eso sería más bien un extra no planeado. De nueva cuenta se sentía colocado en una situación irreal. Valentin no se relacionaba de forma regular. Para él existían las personas de las que podía obtener algo, de las que quería aprender algo y las que eran inútiles. Nunca tuvo una clasificación para las personas importantes sin razón real. No en toda su vida. Su hermana era alguien de quién podía aprender y a quién le debía algo. Lionel era alguien de quién podía obtener algo, hasta que dejó de hacerlo. No había nada emocional de por medio. Pero de pronto, tras estar encerrado en ese lugar infernal, las cosas comenzaban a tornarse complicadas de entender. Siendo alguien que se vanagloriaba por tener un coeficiente intelectual más alto que el resto y ahí estaba. Contemplando sus opciones porque las variantes aunadas a las repercusiones seguían siendo un problema que no sabía cómo resolver.
“¿Sí?” eso debía ser una afirmación a pesar de no haber sonado así. Decidiendo que Serena debía estar tras algo importante para actuar así y él quería saber de qué se trataba, cruzó los milímetros que los separaban. No fue un toque sutil o tentativo; Valentin estaba seguro de que si la pelirroja había elegido jugar con fuego, él iba a dejar las cicatrices correspondientes en sus labios. Depositó en el beso cada momento frustrante, cada segundo de rabia que ella desataba a su paso. Cada insulto, cada segundo invertido en hacerla miserable y extrañamente, se sintió como algo que había necesitado hacer por algún tiempo.
Era extraña la sensación que la albergaba en ese momento, pero ahí, en ese momento en particular mientras aun había distancia separándolos, un pensamiento destelló dentro de su cabeza, donde se admitía a sí misma que... No lo quería lejos. Sus días habían sido más interesantes desde que él hubo entrado en escena, dándose cuenta en esa fracción de segundos que desde hacía un buen tiempo no estaba viviendo su vida con emoción, solo era un robot más, actuando bajo comandos previamente establecidos. Creía recordar desde cuando vivía así, asemejándose también a un hombre de cabellera oscura que se fue de su vida y se llevó consigo el color de ella. Lo superó, aparentemente más se hubo estancado, se había convertido en un ser gris... ¿Quién era entonces ella? La chica de entonces, de ahora o quien era cuando confrontaba al hombre que ahora estaba a escasos centímetros de ella. Tal vez solo hubo despertado algo que había estado dormido por tanto tiempo... Su verdadero ser, alguien no temía en romper las reglas aunque no buscaba hacerlo, alguien no cedía ante los caprichos de nadie y decía lo que pensaba al defender sus ideales. Ahora podía entender mejor, solo un poco sobre el rol del moreno en su vida justo en ese momento.
Ambos habían cedido a la distancia y mientras los labios del hombre se abrían paso entre los suyos, la pelirroja no pudo generar ningún pensamiento coherente. No esperó un beso así, tal vez un rose de labios hasta que alguno de los dos retrocediera porque eso era algo usual entre ellos, eran como dos imanes con polos iguales, repeliéndose. Pero lo que más le sorprendió era que en vez de ella imponer distancia hizo todo lo contrario, correspondió al beso con la misma intensidad, inyectando con besos poco gentiles en los labios ajenos todo aquello que el hombre le hacía sentir... Frustración, enojo, desesperación, exasperación... La mano que descansaba contra el escritorio buscó viajar hasta el cuello ajeno para atraerlo aun más a ella, podía sentirlo consumir cada fibra de su ser en ese momento. No había palabras para describirlo pero en aquel beso donde no hacían falta palabras, estaba desquitando todo lo que él había causado en ella y ante ello, mordió sus labios y no fue precisamente gentil ante ello.












