Empieza en la boca de Luke cuándo se gira sólo lo bastante para que Aemond pueda lamerle la lengua y desciende luego por la línea larga de su espalda salpicada de lunares, obscena sobre la curva de su culo y más, más abajo, hasta el calor imposible de sus muslos cuando se cierran fuerte entorno a la polla de Aemond y Luke le deja por un momento dejarse llevar por el placer entre la seda delicada de su piel, embestidas cortas y húmedas y profundas y perfectas. Y Aemond gime, una sensación casi al borde de las lágrimas cada vez que la punta de su polla impacta contra la piel tierna de los testículos de Luke, cada vez que resbala en su propia humedad, apretado y caliente entre sus piernas y―
“Shhh” Luke aprieta más, más fuerte. Le atrapa. No le deja moverse. La sensación una mezcla de dolor y de necesidad. Tan lasciva que casi hace que se vuelva loco con las ganas de correrse “Para. Cariño. Te quiero dentro”
Y va a ser peor, muchísimo peor. Lo que Luke le acaba de permitir hacer no es más que dejarle sacar la lengua y probar la dulzura de lo que no le va dejar tener, al menos no por el momento.
Hoy no cariño. Hoy necesitas otra cosa.
Y por todos los dioses, Luke tiene razón. Aemond la necesita .
Jadea. Le tiemblan las piernas cuando Luke separa las suyas lo suficiente para que pueda resbalar fuera. Para que Aemond pueda cogerse la polla con la mano y buscar con la punta esa pequeña rugosidad de la piel dónde Luke está esperando, enloquecedoramente caliente, resbaladizo de su propia saliva, abierto para él. Y es tan fácil. Empujar contra la entrada de su culo y sentir como el músculo cede y se abre solo lo justo para dejarle entrar y simplemente hundirse dentro. Apretado. Delicioso. Perfecto. Aemond deja que Luke le rodee con todo ese calor y que el corazón se le desboque con esa mezcla como de locura de querer dejarse llevar y llenarle entero, de cerrar el ojo que le queda y llorar contra la curva de su cuello, de dejar que Luke le envuelva así y le mantenga así , caliente y amado y seguro dentro de su cuerpo y―
“Está bien, amor. Te tengo ” Luke se vuelve sólo lo suficiente para mirarle por encima de su hombro, y Aemond no puede verle, no así, pero le siente. Siente su mirada sobre él, y su amor, y la manera en que el cuerpo entero se le vuelve dócil simplemente por estar así, tan dentro de Luke que se desdibuja la línea que separa sus cuerpos “¿Me abrazas?”
Aemond asiente, sus labios besando un sí silencioso en el nacimiento de su pelo, levantándole la camisa, rodeándole con sus brazos y atrayéndole todo lo cerca que puede, el contacto con su piel asfixiante y maravilloso, delicado como un suspiro.
“ Así , amor” Luke se vuelve de nuevo hacia él y, ésta vez, Aemond se mueve para besarle la mejilla, notar la forma en que se curva su boca cuando el gesto le hace sonreír “Quédate así todo el tiempo que necesites”
Aemond jadea. Se siente palpitar, lubricar dentro de Luke, la forma en que no puede evitar mojarle. Y siente la forma en que el cuerpo de Luke se amolda para hacerle sitio. Darle refugio dentro. El placer una sensación viva y pulsante, casi enloquecedora al estar contenida así, limitada al más mínimo roce, al minúsculo movimiento de su respiración. Aemond quiere follarle fuerte. Quiere corrérsele dentro. Marcarle como suyo una y otra vez. Quiere ― pero sabe que no debe moverse, sabe que esto es lo que necesita y―
“¿Lo ves?” jadea Luke, y Aemond puede casi saborear la dulce humedad de su respiración “Es muchísimo mejor cuando no puedes pensar en nada más que en mí”
Y hay algo brillante. Una sensación ensordecedora, de corazón desbocado y amor como atravesar las nubes y respirar el aire más secreto del cielo en la manera en que Luke suena como si él también , como si estuviera desesperado y hambriento y muerto de ganas de que Aemond lo mande todo a la mierda y se deje llevar. Como si le necesitara exactamente de la misma manera. Y Aemond suspira, inspira el olor a jabón y a flores de primavera en su pelo, a la tranquilidad templada que es el refugio de su cuerpo. Y cuando siente la mano de Luke en la suya y los dedos de Luke entrelazándose en sus dedos, es por fin capaz de cerrar los ojos, y dejarse mecer en esa sensación, un barco anclado en la noche, en mitad de un océano en calma.