A good reason to come back | Stora
Cora se había enterado de todo. La historia de pies a cabeza. El kitsune, la chica coyote, la posesión de Stiles por nogitsune, la muerte de Allison, el hecho de que Kate estaba viva y la desaparición de su hermano. Todo aquello había llegado a sus oídos gracias a su tío. El último tiempo había estado buscando a Derek por todos los lugares que se le pudieron ocurrir. Preguntando a conocidos, a no tan conocidos, y siguiendo simples rumores que escuchaba. Nada de eso había dado resultado. Había evitado poner sus pies en el suelo de Beacon Hills, sabiendo que quizás no sería una buena idea hacerlo, no después de lo que sus amigos estaban viviendo.
Llegó una tarde. Una tarde oscura. Al parecer Beacon Hills no estaba alegre de tener a Cora Hale allí de nuevo. Llovía y el ambiente estaba apagado, destruido. Su primer idea fue ir al loft, pero descartó aquello en el momento en el cual lo pensó. Había algo que debía hacer antes. Se encaminó hacia la casa de Stiles, encontrándose con que estaba vacía. Era sábado, por lo cual sabía que no estaban en clases. Su siguiente parada fue la comisaría, quería hablar con el sheriff, preguntar por Stiles. La respuesta que él le dio, fue una que Cora no esperaba. O más bien, una que, de alguna manera, le hizo sentir un sabor amargo en la boca.
Llegó al cementerio, se le hizo fácil encontrarlo allí. Conocía su aroma. Primero lo vio a él, sentado bajo la lluvia, frente a una lápida. Luego leyó el nombre: Allison Argent. No había conocido demasiado a la chica, y Cora estaba acostumbrada a las muertes a su alrededor, pero aún así, sabía que había sido algo horrible, algo que Allison no merecía. —¿Cuántas veces al día te torturas con esto, Stilinski? —. Cuestionó en un murmuro, hablando a espaldas del castaño. Cora no tenía tacto, no era buena con esas cosas. Pero necesitaba ver a Stiles.