¿Soy la única persona en el mundo que siempre le da al botón derecho del mouse sin querer cuando tiene la mano encima y le jode muchísimo?
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¿Soy la única persona en el mundo que siempre le da al botón derecho del mouse sin querer cuando tiene la mano encima y le jode muchísimo?
Haber pasado de hablar con vos todos los días, a prohibirnos hablar es algo duro y difícil de llevar. Tratamos con mucha fuerza de comprendernos y en parte eso nos llevó a no hacerlo. Aceptalo conmigo; no nos comprendemos. Pero frente a esta problemática quedaba la triste opción de al menos tolerarnos. Mala suerte, ni vos ni yo sabemos mucho de eso. Es hoy en día, poco tiempo después del quiebre, que todavía no puedo hacerlo. No en todo, claro, sino cómo podría haberte amado. Tenes que entender que hay cosas de vos que no soporto, no me gustan y jamás voy a aceptar. Son contrarias a mí, no sólo me molestan sino que me generan rechazo (eso explica la sensación de asco). Además, están cargadas de recuerdos dolientes que prefiero no decir para no seguir abriendo la herida. ¿Podes entenderlo? No te odio, claro que no. Tampoco me das asco. El problema es que mientras me decís “Te amo", las haces. Haces las cosas que siempre me molestaron.
Y no soy un tipo poco preocupado y volado. No quiero confundir que me amas con el hecho factible de que no podes parar de hacer lo que no me gusta. No quiero mezclarlo. Son dos cosas que merecen estar separadas.