Hoy
Hoy me abracé. Me paré adelante del espejo, me miré y me abracé. No porque odie mi cuerpo y quiera empezar una especie de camino de sanación conmigo misma (podría ser el caso, tranquilamente, si pensás que te puede servir intentalo con fuerza), sino porque hace rato no me abraza nadie. Y mucho peor, hace rato no me abrazo yo.
Así que hoy, después de un ratito de angustia pegajosa, de distracciones que no distraen y una merienda, me paré adelante del espejo, una, dos, tres veces, hasta que me pude abrazar y decir
todavía falta, pero esto es bueno. No va a estar todo perfecto mañana, pero capaz en unos cuántos días más sí. Hoy están todos lejos, pero vos (yo) estás acá. Estoy acá. Estoy. Soy. Puedo. Quiero. Tengo. Valgo.
















