Dealler, the next world.
Thematic
Dealler
History
#yugenprjct
¿Alguna vez has pensado que existe un mundo paralelo al nuestro pero hecho de antimateria, con antiátomos, los cuales también se constituyen en antineutrones, antiprotones y antielectrones?
— ¿Es Diderot entonces las más fuerte de Dealler?
— Lo es, dicen los rumores que su cara jamás ha sido vista, además de que heredara el trono de su padre difunto.
— ¿Alguna vez te has cruzado con él, papá?
— No hijo, pero es admirado.
La mirada del pequeño niño que, escuchaba con admiración la historia de un guerrero como su padre, brilló antes de exclamar en un grito: — ¡Algún día seré como Diderot!
La risa del hombre alto retumbó en la habitación, acariciando los suaves cabellos del pequeño niño rubio, mientras que también él se proponía asesinar a aquel sujeto enmascarado y lograr la admiración de su pequeño niño.
La sangre recorría la cara de Diderot, los cabellos cabellos color oro se pegaban a su piel blanca, mojados por el sudor, además de la entrecortada respiración agitada y sus manos cubiertos de rojo carmesí de la sangre de su oponente ya muerto.
— Una vez más has ganado, hija mía — Habló una voz suave a sus espaldas, la mujer de larga cabellera negra sonreía orgullosa de la guerrera. — doscientas víctimas con tan solo dieciséis, ¡larga vida a nuestra próxima reina, Diderot, larga vida a Dealler! — Exclamó mientras aplaudía.
— Esto es asqueroso, madre. — Escupió la aclamada limpiando con el dorso de su mano la sangre que corría de su boca lastimada. Y luego observaba asqueada el nuevo símbolo que aparecía en su piel.
— Sé que cuando tengas el poder de esta nación en tus manos, amaras cada guerra, cada asesinato e incluso cada muerte. — Masculló la mujer con voz grave, dando vuelta en su propio eje — Sabrás en su momento, que Dealler necesita al más fuerte a su mando, a su líder, si queremos seguir abarcando terrenos, Diderot. — Concluyó dándole la espalda a la chica para comenzar a caminar dejando a su suerte a Diderot.
Diderot era consciente de que subiría al trono, el trono de Dealler, la nación de las guerras. Era fuerte, se había obligado a serlo luego de la muerte de su padre, ¿pero acaso era todo matar a sangre fría?
Dealler, se caracterizaba por sus habitantes crueles y sanguinarios, llenos de odio hacia cualquiera que no fuera de su nación, e incluso dispuestos a matarse entre ellos mismos por reconocimiento y poder. Además de tener marcas exclusivas en sus cuerpos que aparecían en cada victoria.
La corona de Dealler, adquiría dones, entre ellos el control de los elementos y aquel que se pasaba en generaciones, a lo que los habitantes llamaban: "las manos malditas". Su destino, claramente era tomar el trono, aunque se sintiera fuera de todo, creía que ella no era parte del reino negro, sino aquel blanco que se hacía llamar la nación Sotfiet.
Dealler y Sotfiet, dos naciones, dos enemigos. Y Diderot, la chica más fuerte con pensamientos pacifistas. Una Deallerana heredera del trono que luego olvidaría incluso su propio nombre.














