RECUERDOS ESPIRITUALES Aún no consigo alabarte sin que se me forme un nudo en la garganta cuando escucho cantar tus alabanzas en la iglesia con tanta pasión, alegría, entrega, devoción y fe en ti Señor, te juro que no puedo seguir cantándote sin que que se me escurran las lágrimas, pues cantarte así con tanta fe y gozo en mi corazón, me recuerda a la pequeña niña que un día fui, y que andaba con sus papás en la iglesia, en sus asambleas de oración y que con toda el alma cantaba bien fuerte tus alabanzas. Para mí esos recuerdos son sagrados, y siempre apelaré a que tú también Padre mío te acuerdes de esa pequeña niña, que desde chiquita te ha seguido, que te alababa sin pena, vergüenza, ni miedo alguno al que dirán, pues desde pequeña te recibí en mi corazón con mucha alegría, y espero que en recuerdo de ello no tomes en cuenta mis pecados y errores, sino que con amor me otorgues tu perdón, y me des a probar de tu misericordia infinita, que me concedas a mi y a mis seres queridos tus bendiciones y tu gracia, y en general todos los bienes que tienes reservados para todos los que te amamos, mi Señor. Recuerdo muy bien a esa niña bonita y desinhibida que te cantaba con mucha alegría, que tenía sed y curiosidad de ti, y me da gusto saber que has estado conmigo desde que decidiste mandarme a este mundo, te sentí cerca cuando era niña, y aunque en otras épocas de mi vida te sentí en silencio y lejos de mi, lo cierto es que no hace mucho tiempo te encontré de nuevo, verdaderamente, cuando todo mi mundo estaba en ruinas, cuando sometida al dolor me encontraba en la más abrumadora oscuridad y en la soledad más intensa que he experimentado, pero en realidad creo que el que me encontró fuiste Tú, viniste a acompañarme en mi dolor, sentí que me escuchabas cuando ahogada en lágrimas a ti te hablaba, solo en ti encontré un consuelo sin recriminaciones. Mi encuentro contigo fue una de las cosas que salvó mi vida en ese momento, y ese encuentro contigo me hizo reconocer que verdaderamente te necesito en mi vida, y de mi lado, que requiero que me enseñes el camino y la verdad, porque después de haberte encontrado sé que ya no quiero volver a perderte ni vivir sin tu presencia, porque sin ti estaré extraviada en la vida; así que ese encuentro que tuve contigo es mi alianza de amor y gratitud de que te seguiré cada día de mi vida, a donde sea que me lleven los designios perfectos y misteriosos que tienes reservados para mí. Aquí estoy Señor, "habla que tu sirva escucha", porque para mi eres un Dios vivo, en mi corazón y en mi fe resucitaste Señor. "Que viva, que viva Cristo, que viva El rey. Viva la Fe, viva la esperanza, viva el amor". DL ❤🔥











