—Ya voy. ¡Ya voy! —Anunciaba teniendo que dejar el cuarto de baño atrás para correr sobre la alfombra de la sala.
—Hey… —Con esa sonrisa nerviosa entre labios pero no así lo apenado en el rostro, la castaña asomo sujetando la manilla con la diestra, arreglándoselas para tener en su sitio la única prenda que cercaba su figura como vestimenta. Llevaba al menos una hora con el pensamiento de darse una ducha, y entre pasarse el tiempo en la portátil, beber unos cantos cafés y concretar un par de visitas, recién entonces encontraba lugar.
—No te fijes en la facha, pero estaba punto de tomarme una ducha.