por elección propia se había mantenido fuera de la vista de los dracos. no creía ser la mejor compañía para nadie, y desconfiaba que alguien pudiera ser la mejor compañía para él. de cierto modo la soledad era todo lo que necesitaba: siempre le ayudaba a organizar pensamientos, por eso buscó adentrarse a la primera tienda solitaria que encontró en la calle y se dispuso a perder tiempo allí. discos ocupando espacios en las paredes, estantes llenos de CDs y vinilos... había de todo un poco. el índice de su diestra repasó perfiles de carátulas y delineó las cuerdas de una guitarra. al llegar al fondo de la tienda se llevó la sorpresa de que no se encontraba tan solo como había creído. podría irse antes de que reparan en su presencia, como también podría bajar (por fin) la guardia. ' ¿te has perdido? ¿buscas a zion? ' porque, de algún modo, las otras veces que habían coincidido le había preguntado por él.