“Intercambio de almas” - Para quien quieras de quién quieras
-¡Woah! No se que está pasando ni que sitio es este- Miró a su alrededor un poco desorientado, pero como siempre con una sonrisa en el rostro mientras buscaba hacia donde ir o donde poder encontrar a alguien que le indicase donde estaba. A lo lejos vio a alguien y fue a acercarse cuando tropezó con la parte baja de su pantalón y cayó de cara al suelo. -¡Ouch!- se frotó la nariz un poco -Zeno tiene que tener más cuidado mientras esté en este cuerpo- pues no curaría las heridas tan deprisa como en el suyo.
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De repente se encontraba en mitad del bosque. Al principio pensó que tal vez por el propio cansancio que tenía había terminado en el rukongai sin darse cuenta, pero luego se dio cuenta de que no era así. No parecía haber nadie alrededor, pero no pudo evitar mirar hacia abajo al notar que él mismo cargaba algo, llevaba unos palos que parecían ser para encender un fuego. Algo debía de haber pasado puesto que parecía estar en otro cuerpo, tendría que averiguarlo, pero una chica de cabellos rojos le llamó y le tomó de la mano con cuidado para acompañarlo. Quizás podría preguntarle a ella.









