Prestame un sentimiento
Apelar al pasado en lo nuestro, como una barita mágica que lo resuelve todo, es sinónimo de dejadez y trampa. Algo tan problemático y deshonesto como el fascismo que envenena a la población con discursos que enaltecen viejos tiempos que no exigieron. A ti no te va eso, tu comes fascistas y quemas banderas.
Somo, por ser divergentes, tan similares y dispares, como es posible. Tú necesitas un orden establecido, rituales metódicos, complicidad e iniciativa en actividades específicas y una lógica constatable. A mí, me cuesta trabajo darte aquello por completo.
No quiero indicar con ello dejadez o desinterés, porque no es el caso. Hay, de manera constante y casi por sobre mis condiciones, un esfuerzo para ofrecerte un santuario con toda la responsabilidad que esto implica.
No soy un mártir, ni mucho menos.
No soy un mártir, ni mucho menos. Solo soy yo, trabajando día a día para hacerse responsable de lo que le corresponde, con los compromisos que eh aceptado sobre los hombros. Tan humano e imperfecto como cualquiera, pero con el doble de responsabilidades, por mis situaciones.
Sé que tú también lo eres. También has editado y reconocido hasta lo que no viene escrito en el genoma. Me comprendes, me proteges y no me dejas caer en las irresponsabilidades. No te permites ser permisiva cuando vez que me equivoco y me pones en el carril correcto cuando pierdo rumbo. Todo, sin dejar de aprender y entender.
Somos volátiles y atípicos. Complicados como cualquiera que vive el mundo de manera alterna a la media. Pero con todo, buscamos que nuestras características especiales, nos hagan embonar mutuamente.
Todo proceso es complejo y hemos dado pasos enormes al futuro. Aunque, somos idealistas, no nos dejamos guiar por ello y pretendemos más. Sabemos que el sabor a tierra es amargo, sin importar el azúcar que derramemos.
Así que, aquí estamos. En un futuro imperfecto que va ajustándose más y más a lo que deseamos. Amoldando bloques de pesado concreto para construir la estructura que nos hemos propuesto edificar. Y sin duda, con rabietas y explosiones, agradezco estar aquí.
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