Pizza
seen from Malaysia
seen from Singapore

seen from Singapore
seen from Norway

seen from Belgium

seen from Singapore
seen from Türkiye

seen from Singapore
seen from China

seen from United States

seen from United States

seen from Netherlands
seen from Peru

seen from Türkiye

seen from United States

seen from United States

seen from United States

seen from United States

seen from Iraq
seen from China
Pizza
It's finally ready!!
John Rider + Yassen Gregorovich | Muscle Museum | Muse
An exploration of the legend of Hunter and Cossack and John and Yassen's stories behind it.
Only took me half a year 😆😭😁 but it had to be made.
Hello?
New pictures from Behind the Scenes of filming Alex Rider Season 3 in Malta, from Producer Richard Burrell 🦂
congrats to Toby Stephens for winning the "beloved ya series getting a quality TV adaption" casting contest.
I still haven’t watched ARTV bc Life but seeing that gifset with Wolf and Alex has me like
Zen-saciones de un corazón pelmazo.
En principio, la carta era diferente. La había planteado con un lenguaje más chabacano y desenfadado, pero con el típico espolvoreado tétrico que me caracteriza. Ya sé, no es lo que quedamos, tenía que ser íntegramente la carta original, pero aun así quiero trasladar muchos pensamientos que me dejé en el tintero, por lo fugaz de su manufacturación. Además, han pasado diversos acontecimientos entre su creación y este momento, que han cambiado mucho del concepto original.
Decirte que no soy sensible o que estoy carente de pasiones seria mentir, sobre todo en materia literaria. Yo sé que, con todo, a ti te gusta que sea así de desbordante y enredado al momento de sentarme en mi maltrecha silla, para vender ideas por kilo, en forma de un texto engañosamente armado, para sonar mejor de lo que es.
Ya sé que viene un regaño por eso ultimo. Debo confiar más en lo que escribo. Soy consciente de que muchas veces lo haces por dos, precisamente por el miedo a que, finalmente, resulte que no nos alcance el ingreso para comer y sobrevivir en la economía actual. También tengo miedo, pero al estar ambos en ese estado, apenas nos queda energía para cualquier otra cosa.
Entre un hogar marchito que no te da seguridad alguna, ni siquiera para reposar durante las noches y un futuro tembeleque que te hiere mucho antes de que sea posible tocarlo, te veo avanzar en un mar de chatarra y petróleo, aferrándote a los segundos en los que puedes levantar la cabeza para respirar desesperada.
Por eso, me hace ruido (y más que eso, cacofonía) saber que mis chaneques mentales te hacen más complicado seguir. Se te trepan, muchas veces sin que yo pueda darme cuenta de ello, hasta desesperarte y prenderte en llamas. Entonces, ahí si vale madre todo. El mar se quema, vuelan pedazos de basura incandescente a diestra y siniestra, solo para que al final, termines manteniéndote débilmente a flote, carbonizada.
Sé que yo tampoco lo hago mejor, cuando me contagio de los mismos nervios demenciales y termino la discusión con alguna fase que no pienso, hasta que ya está afuera. Un tumor palpitante que, en poco que se quede afuera, envuelve las paredes con arterias negras y nos dejan ahí congelados en las heridas recién hechas.
Hay problemas y no es sencillo hablar de ello.
Un ritmo caníbal como este, nos está consumiendo. Procuramos estar para el otro, pero somos tan volátiles que, cuando intentamos sofocar estos incendios ajenos, terminamos tan chamuscado y hartos de la situación, que ni decir palabras convienen. Sé que muchas veces no tiene que haber algo de por medio, que el mismo clima árido de las circunstancias nos arrastra a este estado de irritación constante y fastidio seco.
Sé que hemos reparado mucho, incluso hemos intentado controlar cuando las situaciones nos afectan así. Cuando ya ni ganas de seguir empujando la piedra de la vida, nos quedan en los bolcillos. Pero creo que es imposible dejar de lado el hecho de que vivir en estos estados de alteración, nos da puñaladas a ambos.
Es complicado, quizás implica más de lo que quisiéramos, pues mucho de ello nos devora de formas que nos hace imposible zafarnos con facilidad. Vivimos pisando vidrios rotos con las palmas de las manos, balanceándonos hasta el siguiente espacio libre.
Y, sin embargo, se puede salir.
Me lo has demostrado tantas veces en tan poco tiempo, que me duele verte volver a caer. Verte comer una hamburguesa con tanta despreocupación, con sonrisa de cátsup y pepinillos escurriendo por la comisura de tus labios. Algo que hace tanto, no te veo permitirte sin que esto te represente un quiebre profundo por el dinero gastado o las diversas situaciones que te mordisquean la nuca.
También con abrazos de consuelo, tras un instante de alteración. Acuerdos, apoyos para que el tiempo pueda rendirnos para hacer lo que deseáramos concretar. Incluso, hemos comenzado a ordenar ideas y objetos para poder estructurar nuevos espacios que no sean tuyos o míos puramente, solo nuestros.
Me cuesta trabajo mantener atención en una sola cosa, pero sí sé que tengo presente para este punto que, fuera de escribir, eres la dueña de mi defectuosa capacidad para construir cosas y medio mantenerme vivo. Citando a los Cardenales de Nuevo León:
“Soy lo peor y no hagas caso de mi loco sentimiento Ni mi mal comportamiento, no hagas caso por favor, Por cada hora de extrañarte como un necio, un beso Tuyo para mí no tiene precio, y para amarte como Así necesitarte ¡Soy el mejor!”
No puedo prometer un escrito revienta venas, que idealice nuestros problemas y baches. Solo no tiene sentido, cuando estamos procurando la construcción de algo que sea más que idealista. Solo puedo dejar de lado dramas y poner soluciones a los problemas, sin pautas difusas que nos generen más confrontaciones y atendiendo el valor de nuestras propias necesidades y objetivos.
Me siento afortunado de verte merodeando por ahí, haciendo los ejercicios matutinos, mientras yo me planto de cara a la pantalla, tecleando esta carta. Me encanta sentir tu mano repasando mi cabello con una caricia y verte, aunque desgastada por los problemas externos, dejas salir una mirada plenamente cariñosa. Creo que fragmentos como estos, en los que ambos estamos dispersos en nuestros asuntos, pero acompañados, son algo netamente especial.
Verte, trabajando en tus proyectos y objetivos con concentración y actitud meditativa, mientras me apasiona el seguir punzadas o posturas en las que te desenvuelves.
Preguntas, y con mucha razón, por los futuros posibles y las diversas incertidumbres que se cuecen. Yo lo sé, es difícil para cualquiera andar por puro perro baldío. Pero soy consciente de que, mientras nos mantengamos en equipo, procurando las falencias y necesidades del otro, siempre podemos sobreponernos al resto de cosas.
Me despido, por lo menos en el texto, pues ahora me toca prepararme la cena. Te guardo un pimiento en el refri y me preparo uno yo. Besos, te riego por donde sea que pases y abrazos te mando a forma de texto.
Hotel sin cuartos