Existen momentos en los que solo existes, olvidas ser.
Congelas las convicciones por las cuales te movías, sencillamente como y porque lo hacías.
Donde quedaron los sueños, ilusiones y visiones que en aquel entonces parecían tan cuerdos, perceptibles & realistas.
Aquel entonces donde jugabas a ganar, conquistabas, te apoderabas de cada momento en el que creías ser invencible.
Las tardes de invierno donde la lluvia fría y húmeda derramada en la ventana te alentaba a ver un mañana cálido y soleado.
Donde quedaron las razones por las cuales te caías y aun así decidías levantarte.
Donde quedo la capacidad de motivarse ilusionarse por llegar a metas e interesarse por las personas y las cosas que te rodeaban
Donde quedaron los valores que daban los sentidos.
¡Donde quedaron esas ganas de ganarle al mundo! ahora la soledad lleva la delantera y compañía se presenta 3 puntos abajo, tolerancia va perdiendo y exigencia ya no existe.
¿Que nos paso? el hielo lo ha hecho de nuevo, cubrió todo con un manto de frio, ahora tengo frio. ¿Qué puedo hacer?
Me respondo: Puedo de una puta vez juntar las piezas de esperanza, que perdidas están en cada tiempo que decidí quedarme sin seguir.