ohxmalloryxbradshaw:
Retiro su mano algunos segundos despues de haber notado la mirada que el dirigia a aquel agarre. Los años habian pasado y los habian separado. Alguna vez habian sido buenos amigos, compinches que alguna que otra travesura si se le podria decir hacer. Compartian casi todas las clases durante el secundario, pero por las razones que fueran, se terminaron alejando. Lory se sentia algo culpable de aquello, de no haberle hablado al enterarse de todo el problema que sufria la madre del moreno. ¿No que eran tan amigos? ¿Que los amigos no estaban para apoyarse en las buenas y tambien en las malas? Pero en su egoismo, Lory prefirio hacerse a un lado con la excusa de que si el la necesitaba la llamaria. Algo que jamas paso. —No realmente, aun los estoy esperando. A veces son tan lerdos como caracoles aqui.— Comenta con cierta molestia por aquello y finalmente corriendose el cabello de la cara restandole importancia al asunto. Todo el parloteo de Teo lo delataba en su propio gusto por la soledad, o a eso era lo que Lory llegaba a ver. —Pense que no lo dirias.— Le responde con una sonrisita para intentar subirle los animos. —Vamos por ese cafe…— Añadio mientras comienzan a caminar juntos por los pasillos. —Y… ¿que tal va el trabajo?— Inquiere intentando sacarle el dolor que debia sentir por su madre. Claro que no lo borraria, pero al menos podria desviarlo un rato.
Dejó ir la mano de la rubia, sin verse siquiera capaz de hacerle saber que de todo lo que había estado viviendo en los últimos días aquello fue lo más reconfortante con lo que se había topado y es que por más que quisiera hacerlo, parte de él le decía que para Lory sus palabra serían puras patrañas considerando que el tiempo había abierto una brecha entre los dos, una que a pesar de estar prácticamente a menos de un metro de distancia todavía podía sentir, de una u otra forma. “Pues entonces hagamos algo de tiempo. Cuando terminemos tal vez ya los tengan listos.” Inquirió, devolviéndole la sonrisa a la menuda rubia aunque no con la misma intensidad que ella había mostrado anteriormente. Comenzó a caminar a su lado, clavando ambas manos dentro de los bolsillos de su sudadera como era costumbre en su forma tan peculiar de andar. “Pues... digamos que bien. Creo que he pasado demasiado tiempo con los muertos que ya se me ha olvidado lo que es estar entre los vivos. Ahora me siento extraño.” Bromeó, dejando salir sus frustraciones en una risilla temblorosa y entrecortada. “No, pero... va bien. No podría estar trabajando en ningún lugar peor con tan buena paga. Eso es lo único bueno.” Confesó, arqueando las cejas al volverse a ella con cierto interés. “¿Y tú? ¿Como ha ido todo en la taberna? ¿Algún sujeto al que deba romperle la cara por quererse pasar de listo?” La última pregunta la añadió en un tono juguetón, aunque en el fondo no estaba tan de broma en ese aspecto.















