me abrazaste como un niño envidioso
que sostiene y calza a su mejor amigo
me dijiste, por si acaso, que me querías
pero esa no iba a ser la última vez
mientras el atardecer cede, breve
llueve en todos los lugares,
la tierra completa se anega
colapsan los edificios
nubes púrpuras se forman en el cielo
aproveché de contarte que mi padre navegaba
y que me sacó del colegio para ver naufragar
dos barcos en la costa de Valparaíso
desconcertada por la lluvia
tú solo querías descansar
siempre suman los aros en el ábaco
la historia se mide por volumen de hitos
no quería perderte y pensaba
que te acordarías de ese pintoresco recuerdo
pero tus sueños son como la pólvora
tus ojos se clavan al prospecto
no tienes nada más en la mira
que el ejercicio de tu voluntad
el amor tiritaba entre el filo de las espadas
llovía y todos los síntomas de la descomposición
me ardían en las manos
aclaro, no te quiero para mi, te quiero como la visión
de un pájaro desconocido en la copa de un árbol,
un pájaro estático, todo el mundo se mueve alrededor de él,
lo sortean, lo evitan, lo chocan
para terminar abriendo camino a sus alas
que es justo cuando la visión se detiene y alguien se distrae
no conozco mis secretos porque se me ha dado mal ocultarlos
desconozco mi intuición porque nace de mi estómago
mismo órgano de la vergüenza y el nervio
se que piensas que será la última vez que me verás
y que luego no te molestará toparte conmigo
tu cuerpo es muy elocuente cortado entre la lluvia
sus rasgos distintivos, tu sonrisa que no acaba
tu espalda erguida y tu bajo peso
empiezo a verte como una criatura de bestiario,
como una posibilidad en un almanaque,
esta retrógrada afección sentimental me tiene asqueado
mi estómago me pide y me obliga
y tú ofreces cordialmente el baño de tu casa
en la entrada, de repente, el día aclara
¿te habrás dado cuenta tal vez?
pero la revelación de la luz es el orden meticuloso de tu casa
un hogar, perdón, bien provisto, gatos que alimentar
y un particular gusto por lo antiguo
salgo y no te has acomodado
tu ritual es extenso y meticuloso
hay muchas plantas por regar
y correos por revisar
y cuando busco distraerme al menos
con las mascotas del hogar
el afecto felino me desconoce
ellos saben de quien son dueños
me dijiste te quiero en la puerta y esa fue la última vez
sé esto y no lo objeto
pero decido no olvidarte, siquiera pronto ni después
cuando ya sea tiempo
hay que aprovechar de escapar de la luz
volver a casa al fango y al fuego
la lluvia que cede desde los árboles
manantiales que se reúnen
en ríos que empantanan arterias
destruyen edificios y someten puentes
niebla que decapita el paisaje
promesa oscura sin sorpresa ni desconcierto
pura lluvia terca y negra
como el único lugar útil de la lealtad