The rise of the hermit Pt III
Llego un día donde todo cambio para mí.
En una madrugada de fin de semana donde mi padre se encontraba bastante tomado, comenzó a oírse un escandalazo en la casa. Sus amigos ya se habían marchado, y a falta de acompañantes, decidió ir a buscarme a mi habitación a las 3 am. Como es de esperarse, yo tenia una actitud bastante negativa, pues estaba intentando dormir hace ya algunas horas y el que me parara no me fue nada bien.
Recuerdo perfecto ese momento; mi padre gritaba “John Bonham... Moby Dick” mientras corría el concierto del Royal Albert Hall de Led Zeppelin en un dvd compilatorio. Intentando ser el mejor hijo posible intente prestar atención y rápidamente note que el tipo era un as en la batería, pero justo cuando estaba comenzando a sentirme intrigado por esa canción, mi padre decidió cambiar a otra sección del DVD y fue ahi donde todo comenzó.
Mi padre, por la cantidad de alcohol que había ingerido esa noche se quedo produndamente dormido a menos de un minuto de haberle cambiado de canción, lo cual me dejo a mi a solas para poder apreciar con lujo de detalle aquella obra de arte que estaba a punto de deleitar mis oídos.
Recuerdo claramente que lo primero que llamo mi atención fue ver a un señor greñudo con un dragón en su chaqueta y una guitarra con doble mástil; al ser un niño inclinado por otros géneros musicales en aquel momento jamas imagine que tal cosa pudiera existir.
Al comenzar la canción, sentí algo que durante varios años no había logrado sentir en mi: paz. No sabía de que trataba y jamas antes había escuchado algo similar, pero esta magnifica pieza logro envolverme de tal manera que sentí como si hubiese llegado una esperanza divina o como si algo mas grande que yo supiera que yo debía estar presenciando eso para encontrarle sentido a mi existir.
Conforme se fueron agregando los teclados, la voz y la batería algo dentro de mi comienzo a vibrar de tal manera que al final del ultimo verso antes del solo yo ya estaba completamente emocionado ante lo que mis ojos y mis oídos estaban presenciando; pero no fue hasta que Jimmy Page levanto su guitarra para marcar la entrada al solo más hermoso que a mi parecer pudo lograr en vivo: el de Stairway to heaven en la version de 1975 en Earl’s Court.
A medida de que el solo avanzaba, en el que cada nota era interpretada con todo el feeling y la maestría característica con la que Page toca la guitarra, fui sintiendo como algo dentro de mi pecho se hacia mas grande y como nuevamente mis ojos recuperaban aquel brillo con el que solían ver la vida.
La canción continuaba y finalmente la frase “to be a rock and not to roll” fue la que se encargo de lograr que mi alma fuera poseída completamente por el rock and roll; y fue aquel momento en el que decidí que quería hacer lo mismo que estos sujetos por el resto de mi vida.
Desde entonces me prometi a mi mismo hacer la mejor música y letras que mi ser me permitiera para así poder llegar al corazón de alguien que se encuentre igual o peor que yo de tal manera como el rock me cambio la vida a mi, y desde aquel momento me prometí a mi mismo que hasta que no fuera así, no dejaría de luchar para demostrar que los sueños son posibles siempre y cuando estés lo suficientemente loco para luchar por ellos

















