Salgo con una chica. Ella de vez en cuando dice cosas que me dejan pensando.
El otro día saliendo de un restaurante donde cenamos, notó unas luces en la fachada del lugar. Por la expresión de su bonito rostro pude deducir que le gustaron. Sonrió y luego dijo: cuando tengamos nuestra casa ¿Podemos tener luces así?
Ella me recuerda a mi mismo hace algunos años. Cuando derramaba versos y mi mente elaboraba motivos e historias acerca de un futuro con alguien. Con el tiempo me di cuenta de que yo no podía saber.
Y es que en realidad uno no sabe. Uno no sabe para empezar si la vida misma preste vida para un futuro con alguien(en una de esas me resbaló en la regadera y ahí quedé o me atropellan por ser un endemoniado milenial que no suelta el móvil al cruzar la calle) , tampoco sabe uno si cuando va a comprar un ramo de flores y lo entrega la otra persona recibe el mensaje correcto. Digo porque yo he dado flores, escrito poemas, derramado detalles, sembrado sonrisas, inyectado motivos y derrochado a Neruda, Sabines, Benedetti. Cómo para entre líneas decir: quédate conmigo.
Yo no sé que entenderá la otra parte pero no se queda. Incluso me ha pasado que me entienden todo lo contrario cómo que piensan que dije: mándame a chingar a toda mi madre. Y terminan engañandome.
Yo soy bien intenso me tomo muy a pecho un beso, me doy en el, me vierto en la otra persona, me dices noviazgo y pienso en preparación para el matrimonio, voy dibujando cielos, me pongo al servicio del amor mismo. Hoy en día la gente le teme al compromiso, piensan que es atadura cuando yo veo futuro, fruto, motivo, sentido a la vida.
Ahora que me voy poniendo profundo: que tonto soy, pero que tontos somos. ¿Qué probabilidades hay? De que la chic@ con la que estás ahora este en unos años. Es poca, pegándole a nula. Qué probabilidades existían de que la primera vez que te enamoraste… (Habló de ese amor de verano, de adolescente, en el que te diste todo y con todo) fuera la vez correcta. Sin embargo solemos entregarnos y no solo eso… volvemos a intentarlo. Nos empeñamos en memorizar el color favorito de alguien, la fecha de su cumpleaños, su comida favorita, las cucharadas de azúcar exactas en su café. Asumimos que es información útil y necesaria a futuro, así que nos sumergimos en su mundo.. escuchamos su música, conocemos a sus familiares, reímos con sus tías chismosas que te preguntan de todo, imaginamos una casa.. un perro, un viaje, una boda, una vejez… Y luego nada. ¿Cuántas veces no nos hemos topado con la nada? ¿de cuando acá la nada ocupa tanto espacio? es tan corrosiva, tan asfixiante. Cuando la nada llega se lleva todo.
Pero no vivimos pensando: este tal vez podría ser mi último beso o abrazo… No pensamos en qué tal vez la otra persona no es de esas listas para echar raíces o si tiene la madurez emocional para algo duradero. Solo queremos y es ahí donde se reitera que el amor está en el dar, así casi por incercia, de forma primitiva. Y tú das y das a manos llenas.. das cosas que no sabías que tenías y te regocijas en dar. Siempre viene un extra implícito en todo aquello que se hace con pasión. La entrega es inevetible en esto de querer.
Entonces podría decirse que apostamos. Le apostamos a algún prospecto, a algún futuro. Pero no, no sabemos… Pero intentamos una y otra vez. Me parece lindo que lo intentemos con un montón de posibilidades en contra. Eso de querer como si esta vez si fuera la buena.
Volviendo a la chica con la que salgo me gusta porque me recuerda mucho a mí cuando me era posible concebir un juntos para siempre. Ojalá me hubiera conocido en ese tiempo. Ojalá no estuviera tan dañado. Ojalá yo actualmente tuviera las agallas o la ignorancia para poder decir ese tipo de cosas con naturalidad. Tú sabes ojalá pudiera asumir que alguien me quiere por lo que soy, que es incondicional. Pero no dejo de pensar que en una de esas… esa persona solo quiere una percepción de mi y no a mi. O solo quiere un tramo de existencia o vino a enseñarme algo o incluso vino a modo de tormenta a revolverlo todo. Me recuerda a una frase de Jodorowsky: estamos irresistiblemente atraídos por las personas que nos traerán los problemas necesarios para nuestra propia evolución.
Volviendo a la historia yo conteste: ¡claro que sí preciosa! Podemos tener esas luces.
Quién soy yo para decirle que no, quitarle la ilusión, en una de esas si. Si me caso y si hay casa y luces y perro y niños dejando sus estúpidos juguetes en el pasillo y me tropiezo con uno de ellos en la madrugada y reniego de que siempre dejen sus juguetes por donde quiera y luego sonrió.. sonrió de renegar por eso. No hay nada más bonito que complicarse la vida como uno quiere, por las personas que uno quiere.
Porque hasta el más escéptico está ansioso, en el fondo espera que la próxima vez que lo intente si sea la buena.
Les deseo a todos feliz intento y por favor no dejen de intentarlo.
Salgo con una chica
-Cristobal Ruíz











