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Titón.
Titón, rodajes y amigos.
Titón y Mirtha
Marco Teórico
Con el triunfo de la Revolución Cubana comandada por Fidel Castro en 1959, Titón, Espinosa y otros jóvenes cineastas fundaron el instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfico (ICAIC), un colectivo de cineastas que creía que la película podía ser la forma de arte moderna más importante y el mejor medio para difundir el pensamiento revolucionario entre las masas. La película Esta Tierra Nuestra fue el primer documental realizado tras el triunfo revolucionario. El ICAIC se centró sobre todo en los documentales y los noticieros en sus años iniciales, pero se dedicó eventualmente en la producción de películas narrativas, incluyendo Historias de la Revolución (1960), primera película de ficción del ICAIC, y Doce Sillas (1962).
"Si bien es cierto que la primera cinta filmada en Cuba, Simulacro de un incendio, data de 1897, y que durante el período republicano se rodaron más de ochenta largometrajes de ficción, no es hasta el triunfo de la revolución que se sientan las bases para una industria cinematográfica que apoya el desarrollo del cine nacional. La fundación en 1959 del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), significó un cambio fundamental para los creadores de la imagen en movimiento. En 1960 se fundó la revista Cine cubano, auspiciada por el ICAIC, que desarrolló una labor vital en la divulgación de la actividad teórica y creativa. Ese mismo año, Tomás Gutiérrez Alea estrena Historias de la Revolución, primer filme de ficción. Julio García Espinosa, también en 1960, estrena Cuba Baila. En esta primera etapa, llamada por la crítica "la década de oro del cine cubano", las películas más importantes que se estrenan son: La muerte de un burócrata (1966) y Memorias del subdesarrollo (1968), de Tomás Gutiérrez Alea; Lucía (1968), de Humberto Solás; y La primera carga al machete (1969), de Manuel Octavio Gómez."
FUENTE: http://www.cubanculture.com/spanish/cine.asp
En el Nuevo Cine Latinoamericano, ocurrido en la decada de 1960-1970, por falta de recursos la estética pasaba a un segundo plano, colocando en primer plano el papel social que este haría en la sociedad, dandole así prioridad al pensamiento y a la lucha, y dejando un poco de lado el maquillaje y la estética en general que sobresale normalmente en un filme americano. En este movimiento, los verdaderos actores son los espectadores, porque son quienes pasan a un rol de receptor a un rol perceptor, donde tratan de ejercer el cambio que quieren, influenciados por un filme de crítica; actores de cambio social.
Centrandonos en la dirección que Tomás Gutiérrez Alea ocupa en el cine cubano, debemos definirlo como un cineasta comprometido socialmente, en muchas de sus películas se pueden analizar críticas a la sociedad cubana, pero a su vez apoya la idea revolucionaria que ha llegado a Cuba. Es imposible pensar que una sociedad va a ser perfecta solo porque ha cambiado sus sistema político, quizás esto sea un sesgo que han creado muchos cubanos, así, Titón, como nombraban al director cubano, critica esa idea y en sus películas muestran los problemas sociales para que los espectadores sean consientes de ello y cambien. Esta era la idea principal del director.
"Los años sesenta auspician el surgimiento de diversas cinematografías periféricas que son llamadas a asumir la fundación de una mirada propia. Es un momento en que muchas comunidades del Tercer Mundo viven, o han vivido recientemente, episodios de opresión política, donde no queda lugar para la pluralidad de puntos de vista, o bien han venido siendo poco menos que sucursales pobres del cine que se planifica en los grandes centros de producción, sin la oportunidad de crear obras de factura más humilde pero más pendientes de los valores propios de esa sociedad. Esta emancipación es posible gracias a dos factores decisivos: por un lado, una tecnología de producción más flexible —con película de mayor sensibilidad, una generalización profesional del soporte de 16 mm, hasta entonces destinado al ámbito doméstico, y con unos dispositivos de sonido cada vez más ligeros— y, por otro, a una progresiva toma de conciencia de la utilidad del cine para proyectar la identidad nacional dentro y fuera de una comunidad. Con una idea en la cabeza y una cámara en la mano —como proclama el padre delCinema Nôvo brasileño Glauber Rocha—, las voces hasta entonces excluidas por el cine del más poderoso están en condiciones de hacerse valer." Jaime Natche
FUENTE: http://www.miradas.net/2006/n53/estudio/memoriasdelsubdesarrollo.html
Las dos obras de mas auge para Titón, sin duda son Memorias del Subdesarrollo y Fresa Y Chocolate, teniendo la primera premios en varios paises y la segunda siendo nominada a los premios Oscar como mejor película extranjera. Memorias del Subdesarrollo es una película que abarca un tema específico y es la relación de un personaje con Cuba, sus contradicciones acerca de ella, cuando no se va del país cuando tuvo la oportunidad y cuando la critica como una isla subdesarrollada. a película tiene elementos de documental, de la guerra de los misiles que en aquella época estaba tensionando al mundo, tambien varias imágenes sobre soldados que fueron parte de la guerrilla cubana y tambien soldados del gobierno anterior de Batista. Asi que hay una unión fuerte entre ficción y realidad en cuanto a la estructura del filme.
En Fresa Y Chococale, hay una dura critica a la sociedad cubana en cuanto a los sesgos de la revolución, que el que sea diferente o tenga objetos que no sean cubanos es antirevolucionario y debe ir a juicio, ademas, claramente tambien se critica el alto indice de homofobia que tiene la isla y el mundo. El protagonista de esta película tiene estos sesgos al principio, pero en cuanto conoce al supuesto sospechoso, ademas que es homosexual, lo entiende como ser humano y se vuelve un amigo incondicional.
Tiene una relación con la pintura y las artes plasticas. En Memorias del Subdesarrollo, el personaje tiene un deseo sexual con la empleada y tiene en sus manos una "Venus", que es una conocida obra de arte, ademas que muestra la falta de interés por el arte de la chica cubana cuando estan en un museo de obras artisticas. En Fresa Y Chocolate, el personaje homosexual va a tener una exposición sobre unos cristos, que obviamente es lo que genera polémica y es lo que hace que sea espiado. La música es propiamente cubana, hasta tambien, se muestran los bailes y las rumbas de la ciudad de La Habana, al comienzo de Memorias del Subdesarrollo, se muestra claramente una música caribeña y la población negra que asiste a estos eventos.
Titón · De La Habana a Guantamera :: Trailer
Trailer de la película documental "Titón, De La Habana a Guantamera", sobre la vida y obra del cineasta Tomás Gutiérrez Alea, dirigida por Mirtha Ibarra y producida por Brothers & Sisters. Para más información http://www.gutierrezalea-documental-titon.es
MIRTHA IBARRA habla de TITON
Armando Lopez entrevista a la actriz Mirtha Ibarra, en su estreno como directora del filme documental Titón de La Habana a Guantanamera, un recorrido por la cinematografia de Tomás Gutierrez Alea el afamado realizador cubano de Memorias del Subdesarrollo y Fresa y Chocolate.
Titón · De La Habana a Guantamera :: Clip "Sobre Titón"
Clip de la película documental "Titón, De La Habana a Guantamera", sobre la vida y obra del cineasta Tomás Gutiérrez Alea, dirigida por Mirtha Ibarra y producida por Brothers & Sisters. Para más informaciónhttp://www.gutierrezalea-documental-titon.es
Titón · De La Habana a Guantamera :: Clip "Titón y Mirtha"
Clip de la película documental "Titón, De La Habana a Guantamera", sobre la vida y obra del cineasta Tomás Gutiérrez Alea, dirigida por Mirtha Ibarra y producida por Brothers & Sisters. Para más informaciónhttp://www.gutierrezalea-documental-titon.es
Noticiero ICAIC Latinoamericano. El cine y la memoria (Fragmentos) Entrevista con Tomás Gutiérrez Alea. Realización: Jorge Luis Sánchez (c) ICAIC, 1996
Apreciación Cinematográfica.
Análisis de la película “la muerte de un burócrata” del director Tomás Gutiérrez Alea. – por Daniel Leonardo Bracho Díaz
En la película cubana del año de 1966, se presenta un conflicto aparentemente solucionable, se trata de un carnet que ha quedado enterrado en una tumba junto a el tío del protagonista que murió de un accidente de su mismo invento industrial, ya que según en palabras de su sobrino era un “obrero ejemplar”. Al no tener el carnet en la mano, su madre que ha quedado viuda, no puede cobrar una pensión y entonces se desatan varios problemas a partir de grandes recorridos que le toca hacer al protagonista a causa de la burocracia.
Al principio de la película, en una presentación “burocrática” de créditos, se menciona que es una película homenaje a personajes del cine como Luis Buñuel, Oliver Hardy, Stan Laurel y otros más que han contribuido en la historia del séptimo arte.
En el transcurso de la película, el conflicto se complica cuando el sobrino saca el ataúd de la tumba y lo lleva a su casa, de esta manera surge un gran descontento por parte de los trabajadores del cementerio quejando de ilegal este acto. Este componente es un gran enganche para que el espectador quiera saber cómo va a solucionar el gran problema en que se ha metido el sobrino, además del contexto lleno de humor y sátira hace que sea un filme muy ameno y hace que nos llegue el mensaje principal que se trata del absurdo mundo de la burocracia.
Cabe resaltar que esta película tiene un tinte diferente a otras películas del director, películas como “memorias de subdesarrollo”, “fresa y chocolate” o “hasta cierto punto”, tienen una linealidad de un contexto cubano influenciado desde el neorrealismo italiano, pero la película de “la muerte de un burócrata” se usa más la comedia y la forma de narración es más perteneciente a otros géneros como el film noir o influencias del surrealismo como sucede en los sueños del protagonista que son notoriamente influenciados por Buñuel.
En cuanto a puesta en escena y dirección creo que hay también un buen trabajo, los espacios, más que todo del cementerio da un gran peso a la narración, desde el inicio cuando se muestran las estatuas del cementerio son planos muy limpios, además del travelling del entierro del tío que da una perspectiva cómoda para el espectador. La música en la película tiene variables, momentos de música cubana, de sonidos con tono humorístico y se cierra la película con las clásicas notas trágicas que caracterizan un funeral.
Apreciación Cinematográfica de la película “Memorias del Subdesarrollo”. Por: Daniel Aristizábal H.
Guión: Tomás Gutiérrez Alea, Edmundo Desnoes (Novela: Edmundo Desnoes)
El reparto de esta producción cinematográfica estuvo conformada por: Sergio Corrieri, Daisy Granados, Eslinda Núñez, Omar Valdés, René de la Cruz, Beatriz Ponchova, Gilda Hernández, Yolanda Farr, Ofelia González.
La productora de esta producción fue: Instituto Cubano De Arte e Industrias Cinematográficas.
Memorias del Subdesarrollo es una película narrada en muchas partes con voz en off del actor Sergio Corrieri, quien hace el personaje principal. Aquí el autor nos quiere expresar por medio de Sergio, sentimientos de alguien con deseos de cambio en un mundo difícil, donde reina la hipocresía y los sueños son difíciles de materializar.
Es un mensaje dirigido al gobierno que conformaron cambios claves en los años 50 y 60 donde sus propias contradicciones ayudaban a crear estructuras injustas y pensamientos encontrados sobre el subdesarrollo.
Con base a la puesta en escena, Titón nos ausenta de escenarios exóticos comúnmente plasmados en la industria del cine, nos aleja de esas figuras representativas para darle paso a un aire más social, un ambiente más sociopolítico, dejando a un lado el sentimentalismo social de los actores de clase baja para meterse con un burgués, donde sus ideales y como ve su mundo son contradictorios. La mayoría de sus escenas son en interiores y de día.
Un film de color elegante y poético, con una gran fotografía de parte de Ramón Suarez, donde el blanco y negro contrasta con su gran expresión narrativa, donde sus planos, luz y sonido van muy bien acompañados de la gran actuación de Sergio Corrieri, donde transmite con estilo, modernidad y creatividad las vivencias sentimentales y reflexiones existenciales, los momentos de su vida durante esa montaña rosa de emociones que vive a diario.
En la película se ve mucho la cámara al hombro siguiendo al protagonista de la historia, se emplean planos subjetivos, vemos congelados y escenas que se repiten, como unos recuerdos que tiene Sergio de su antigua mujer.
La música está compuesta por Leo Brower, la cual se encarga de darle a las escenas una carga existencial bien pesada y con ese aire vanguardista que requieren. La película deja sentir la influencia de las propuestas estéticas e intelectuales formuladas por las nuevas cinematografías europeas, pero Titón sigue teniendo como base ese lenguaje neorrealista que lo ha de caracterizar.
Cine Cubano
Si bien es cierto que la primera cinta filmada en Cuba, Simulacro de un incendio, data de 1897, y que durante el período republicano se rodaron más de ochenta largometrajes de ficción, no es hasta el triunfo de la revolución que se sientan las bases para una industria cinematográfica que apoya el desarrollo del cine nacional. La fundación en 1959 del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), significó un cambio fundamental para los creadores de la imagen en movimiento. En 1960 se fundó la revista Cine cubano, auspiciada por el ICAIC, que desarrolló una labor vital en la divulgación de la actividad teórica y creativa. Ese mismo año, Tomás Gutiérrez Alea estrena Historias de la Revolución, primer filme de ficción. Julio García Espinosa, también en 1960, estrena Cuba Baila. En esta primera etapa, llamada por la crítica "la década de oro del cine cubano", las películas más importantes que se estrenan son: La muerte de un burócrata (1966) y Memorias del subdesarrollo (1968), de Tomás Gutiérrez Alea; Lucía (1968), de Humberto Solás; y La primera carga al machete (1969), de Manuel Octavio Gómez. La labor excepcional de Santiago Alvarez como documentalista, reveló su peculiar virtuosismo a través de casi cuarenta años de trabajo ininterrumpido, con estrenos tan importantes como Ciclón (1963), Hanoi, martes 13 (1967) y 79 primaveras (1969). En los años setenta se filman La última cena (1976) y Los sobrevivientes (1978), de Tomás Gutiérrez Alea; Ustedes tienen la palabra (1973), de Manuel Octavio Gómez; El hombre de Maisinicú (1973), de Manuel Pérez; De cierta manera (1974), de Sara Gómez; El Brigadista (1976), de Octavio Córtazar; Retrato de Teresa (1979), de Pastor Vega y Un día de noviembre (1972), de Humberto Solás. Los años ochenta fueron de replanteamiento. La voluntad reflexiva y problematizadora en estrecha articulación con la sociedad, fue un síntoma común a todas las artes. De esta década son grandes películas como Papeles secundarios (1989) y Clandestinos (1987), de Orlando Rojas; La bella del Alhambra (1989), de Enrique Pineda Barnet; Cecilia (1981) y Un hombre de éxito (1985), de Humberto Solás; Una novia para David (1987), de Fernando Pérez; y Plaff (1989) de Juan Carlos Tabío. Se estrena también, con sonante éxito, el largometraje de dibujos animados Vampiros en La Habana (1985), dirigido por Frank Padrón. En el panorama de la cinematografía de los noventa, merecen mencionarse películas como Hello, Hemingway (1990), de Fernando Pérez; Alicia en el pueblo de maravillas (1990), de Daniel Díaz Torres; María Antonia (1990), de Sergio Giral; El siglo de las luces (1992), de Humberto Solás; Adorables mentiras (1991), de Gerardo Chijona, Fresa y chocolate (1993), de Tomás Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío; La ola (1996) de Enrique Alvárez; Pon tu pensamiento en mi (1993) y Amor vertical (1996), de Arturo Soto. Fresa y chocolate es la película que más éxito ha tenido en la historia fílmica cubana. Nominada al premio Oscar como mejor película extranjera, el film logró que Cuba pudiera penetrar al mercado cinematográfico mundial. La última película cubana, La vida es silbar, de Fernando Pérez, recibió el Primer Premio del Festival de Cine Latinoamericano de La Habana. Muchas de las películas antes mencionadas obtuvieron, durante las diversas décadas, numerosos premios en festivales nacionales e internacionales.
FUENTE: http://www.cubanculture.com/spanish/cine.asp
Cine, Cubanía, Historia.
La obra cinematográfica del desaparecido Tomás Gutiérrez Alea, más conocido en los ambientes del cine cubano como Titón, fue objeto de un homenaje organizado por el Vicerrectorado de Extensión Universitaria en noviembre. Rafael Acosta, director del Centro de Promoción y Estudio del Cine Saúl Yelín de La Habana, cedió a RULL sus reflexiones plasmadas en una interesante conferencia, que reproducimos de forma resumida.
Para Acosta, la obra de Gutiérrez Alea no encaja en ningún género particular. El compromiso más firme lo mantuvo hasta el final con la realidad social y con su postura al respecto: su ideología marxista. Pero nunca olvidó que las ideas -alma del producto artístico- tienen que pasar por la prueba irrecusable de constituir un hecho estético. Sus influencias reconocidas van desde el neorrealismo italiano (que estudió in situ) hasta el espíritu transgresor de Buñuel y Godard, pasando por el teatro comprometido de Brecht y las primeras películas de la revolución soviética.
Dos elementos que confieren una entidad compacta al arte de Titón son la sátira y la parodia, aplicadas en similares dosis al elemento autobiográfico y a la experiencia popular, que en él siempre se confundieron. Solía registrar entre el pueblo los gestos y exabruptos propios del cubano común. En un descanso del rodaje de Una pelea cubana contra los demonios, vio por la calle que un borracho reprendía a su perro advirtiéndole de que no se salvaría en la otra vida. La escena fue rápidamente incluida en la película.
La cubanía es, entendida como la idiosincracia nacional, otro rasgo que condiciona toda su filmografía, plasmada en los travellings de la vida cotidiana en la isla, las paredes llagadas por el tiempo y el andar ondulado de los cubanos. Capta al intelectual cubano, siempre sumido en la duda, a través de magistrales retratos de personajes como el Diego de Fresa y chocolate y el agónico y distante Sergio de Memorias del subdesarrollo. Lo erótico y lo sexual también definen el carácter esencial cubano. Sabido es que el cine hecho en la isla adolece en general de erotismo y sensualidad. En los filmes de Alea hay vislumbres del tema. "Cuando trato el sexo en mis películas", afirmó en una entrevista que le hicieron en 1983, "evito a toda costa que provoque ruido en el mensaje central, pero no rechazo su representación". El amor, en cambio, presenta siempre un tratamiento abierto.
En su obra, Alea pone el acento en el peso del pasado sobre el presente. El tratamiento del tema histórico enlaza con un enfoque temporal y procedimientos ilusionistas que favorecen las analogías con lo actual. Intentó desarrollar una historia en imágenes, pero donde la palabra había de jugar un papel primordial. Su cine estuvo ligado a la literatura, tanto en la adaptación de textos como en colaboraciones con numerosos escritores tales como Miguel Barnet, García Márquez o Senel Paz, para elaborar los guiones.
Lo literario y lo histórico, fusionados con otros elementos como una modalidad mágica de religión, el tradicional machismo de las sociedades latinoamericanas y otros que ya hemos detallado, vienen a formar parte de la misma estrategia de representación de la cubanía. Por último, el grave drama del exilio, con todo lo que lo rodea en cuanto a familias rotas y odios, ha sido siempre uno de los asuntos pendientes del cine cubano. Titón ha tocado el tema en su zona más candente. Memorias del subdesarrollo y Los sobrevivientes se abren con escenas de familias que se rompen porque parte de sus miembros marchan al exilio. En Guantanamera aparece la figura de la mujer que retorna, tras muchos años, a su ciudad natal. La conversación con la sobrina mientras pasean podría estar sacada de cualquier familia cubana que recibe visita de uno de sus miembros residentes en el extranjero.
En ese contexto encaja su polémica con Néstor Almendros a propósito de Conducta impropia, una película, a juicio de Rafael Acosta, "abiertamente contrarrevolucionaria" y falseadora de la realidad. Fresa y chocolate supuso, en cierto sentido, una réplica a la película del exiliado Almendros. Titón fue cubano hasta los tuétanos y al mismo tiempo cosmopolita y universalista. Recibió como un honor la nacionalidad española sin renunciar a la cubana. Para él es válida una frase hallada en un esmalte florentino: "El arte no tiene patria, pero los artistas sí ".Rafael Acosta.Director del Centro de Promoción y Estudio del Cine Saúl Yelin (Cuba).
FUENTE: http://www.ull.es/gabprensa/rull/rull4/27%20cultura.HTM
Entrevista
Entrevista a Tomás Gutiérrez Alea
* Publicada en La Gaceta de Cuba, La Habana, septiembre/octubre de 1993, a propósito de "Fresa y chocolate"
Por Rebeca Chávez
¿Cómo surge el proyecto de Fresa y chocolate?
Surge de una inspiración. Así he hecho todas las películas. Ves una cosa, lees algo y empiezas a pensar. Así fue con el cuento de Senel El lobo, el bosque y el hombre nuevo. Es un relato que tuvo una gran resonancia, ya tiene cuatro versiones teatrales y varias ediciones. Pero no fue a partir de esa resonancia del texto que decidí hacer la película. Yo leí el manuscrito antes de que fuera premiado, antes de que se conociera. Terminé de leerlo y me dije: aquí hay una película redondita, oportuna, que puede ser interesante, y llamé a Senel. Él estuvo de acuerdo. Cuando la impresión es muy fuerte, como en este caso, y todo se conjuga, el proyecto avanza. Senel se puso a trabajar; si no se hubiera puesto a trabajar como lo hizo no hubiéramos llegado a nada. Discutimos muchísimo sobre cómo llevar a cabo el guión y ahora me parece que la película puede ser importante, no sólo para mí, para mi carrera o mi filmografía, sino por la situación que vivimos.
Es una película que se inserta muy bien en los momentos actuales, cuando hay que tomar conciencia de muchos errores cometidos a lo largo de estos años. Hace falta cambiar en muchos sentidos y esta película apunta sobre uno de estos aspectos: la actitud de intolerancia que ha habido durante mucho tiempo sobre un sector de la población, la homosexualidad. En definitiva, la intolerancia sobre un sector denota la intolerancia sobre otras muchas cosas. Pero uno no hace las películas para transformar la realidad o para cambiar algo. Uno hace las películas porque el cine, en primer lugar, te debe proporcionar disfrute, y en ese sentido esta película puede ser muy atractiva, conmovedora, con humor y al mismo tiempo con una carga emotiva muy fuerte.
¿Qué significa en tu obra: continuidad o ruptura?
Mirando hacia atrás me he dado cuenta de que cada película que he hecho ha sido un intento de romper con lo anterior. Hice una comedia, Las doce sillas, después, Cumbite, que es una excepción dentro de mi filmografía; luego otra comedia, La muerte de un burócrata, y de ahí salté para una película totalmente distinta: Memorias del subdesarrollo; y de ésta a Una pelea cubana contra los demonios, que no tiene nada que ver con Memorias..., la Pelea... es una película histórica, exasperada, con otro estilo y otro tono. Siempre he ido a una búsqueda en otro sentido. Nunca he tratado de perfeccionar o de insistir en lo abordado en la película anterior. Fresa y chocolate trata de nuestra realidad, toca directamente aspectos de nuestra realidad con un sentido crítico y no tiene nada que ver con las películas que le anteceden, Cartas del parque y Contigo en la distancia (un corto de ficción no estrenado en Cuba), que son dos películas de amor, puramente sentimentales, que no tienen nada que ver con nuestro contexto.
La crisis de conciencia de algunos personajes de Memorias del subdesarrollo está también en Fresa y chocolate, a pesar de que entre ambas median veinticinco años y el proceso creativo, por ejemplo en la elaboración del guión, ha sido absolutamente diferente. ¿Se trata de una coincidencia, de una voluntad?
En todas mis películas hay rasgos comunes, continuidad, algo que permite comprender que están hechas por una misma persona. En este caso, entre aquella película y este proyecto la conexión es evidente. No sólo la crisis de conciencia de los personajes es un punto de contacto. Estoy seguro de que hay muchos más, algunos conscientemente planteados. Diría que el contexto en que se desarrolla Fresa y chocolate tiene mucho que ver con el de Memorias... Hubo momentos, en las conversaciones iniciales en torno al guión, en que la presencia de esta película era muy fuerte.
La relación entre el cine y la literatura es vieja y no siempre feliz. Para muchos, el texto literario posibilita al lector crear su propio universo, mientras que el cine no, te ciñe a una sola imagen...
Esa es la diferencia esencial entre literatura y cine, entre la palabra y la imagen. No quiero dar una lección teórica, el cine también está acompañado por la palabra. La literatura te sugiere y el cine te precisa. Te enmarca de una manera más exacta determinadas cosas. Por eso pienso que por lo general los escritores se sienten traicionados cuando ven sus obras en la pantalla, ellos habían imaginado una cosa y lo que sale es ya otra que empieza a operar por su cuenta. Yo pienso que cuando un escritor escribe, el texto se le va de las manos porque cada receptor va a imaginar a un protagonista -su protagonista- con rasgos muy determinados. El cine unifica en una sola imagen tantas interpretaciones posibles de esa literatura.
Nunca he pensado que es productivo o que vale la pena -a mí no me interesaría jamás- hacer una traducción de un cuento o de una novela al cine. Se han hecho y algunas tienen valor, pero para mí no tiene ningún interés. Como materia prima para hacer una película, la literatura me interesa como me interesa cualquier otro aspecto de la realidad. No es que uno sea superior a otro ni que esté situado por encima o por debajo. Son distintos, diferentes concepciones artísticas. La literatura te puede describir lo que está dentro del personaje, sus motivaciones, de una manera más directa, te va caracterizando el personaje con palabras.
¿Cómo traduces tú eso en imágenes?
No te queda más remedio que meterlo dentro del personaje, actuar desde él. Los ojos del actor son la cosa más expresiva del mundo, la fascinación que ejercen las miradas, eso que se da con los primeros planos... Cuando David -el personaje de esta película- se queda solo en la Guarida (que es el escenario fundamental y de mucha importancia) y se pone a mirar, nosotros tenemos que ver lo que él está mirando y tienen que ser cosas que al espectador también de alguna manera le fascinen, para que se corresponda con la actitud del personaje. Se trata de una síntesis visual que es decisiva. Son cosas que en la literatura se dan de otra manera, con palabras.
* Texto tomado de www.clubcultura.com/clubcine/clubcineastas/titon/entrevista
FUENTE: http://www.bitacora-tj.com/304/art07.html
Memorias del Subdesarrollo (1968) - Dir. Tomás Gutiérrez Alea.
Guantanamera (1995) - Dir. Tomás Gutiérrez Alea.
Hasta Cierto Punto (1983) - Dir. Tomás Gutiérrez Alea.
Historias de la Revolución (1960) - Dir. Tomás Gutiérrez Alea