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@tri-nitro-tolueno
Wolf's Kurai
save me, give me your kiss, dear death
Fue necesario que el infierno mismo pareciera un abrigo, un asilo contra el infierno de aquí abajo.
Por la noche, el sonambulismo; de día la ilusión, el ensueño y el don de las lágrimas.
Alfred Maury: Las Hadas, 1843: La Magia, 1860.
Esta cabaña miserable, húmeda, mal cerrada, en la que sopla el viento invernal, tiene una ventaja: es silenciosa. Hay en ella ciertos rincones oscuros que dan albergue a los sueños de la mujer.
Todo está previsto, nada se espera del mundo. Las cosas volverán a ser siempre iguales. El aburrimiento seguro del mañana nos hace bostezar hoy, y la perspectiva de los días, de los años de aburrimiento que llegan, pesan por adelantado, asquean de la vida.
Una inmensa niebla, una niebla pesada, gris plomo, ha envuelto al mundo. ¿Por cuánto tiempo, por favor? Por una aterradora duración de mil años
Se ofreció leche. Bebisteis vino.
Vetustatem novitas. Umbram fugat claritas. Noctem lux eliminat.
No somos nosotros solamente, ¡ay!, es toda la naturaleza que se vuelve demoniaca. Si el diablo está en una flor, ¡cuánto más estará en el sombrío bosque! La luz, que se creía tan pura, está llena de hijos de la noche. El cielo repleto de infierno… ¡qué blasfemia! ¿Qué se ha hecho de la divina estrella de la mañana, cuyo centelleo sublime más de una vez aclaró a Sócrates, a Arquímedes o a Platón?… Es un diablo: el gran diablo Lucifer.
Por la noche se transforma en el diablo Venus, que me induce a tentación con sus muelles y suaves claridades.
En el mundo se había hecho un enorme vacío, ¿quién podía llenarlo? Los cristianos lo dicen: el demonio, por todas partes el demonio, Ubique daemon.
Los primeros cristianos, en conjunto y en detalle, en el pasado y en el porvenir, maldicen la Naturaleza misma. La condenan por entero, y hasta llegan a ver el mal encarnado, el demonio, en una flor.
En los pequeños oficios con que se gana hoy la vida (espiritismo o mesas giratorias) está resignado y cree qué, por lo menos, no muere solo.
Atentar contra el eterno vencido, ¿no es acaso atentar contra el vencedor? Dudar de los actos del primero lleva a dudar de los actos del segundo, de los milagros que hizo precisamente para combatir al diablo. Las columnas del cielo tienen su base en el abismo. El aturdido que remueve esta base infernal puede hacer temblar al paraíso.
Cuando apareció la bruja no tenía padre, ni madre, ni hijo, ni marido, ni familia. Es un monstruo, un aerolito, venido no se sabe de dónde. ¿Quién osaría acercársele, gran Dios?