Un corazón roto no es algo nuevo para mí. Pero, un corazón confundido y molesto, sí lo es. Los primeros días no quería verte, no podía, sentía que quería agarrarte a almohazados y hacer que las plumas te acariciaran el cerebelo para que lograras entenderme.
Han pasado algunas semanas, quizás un mes. No estoy segura. No cuento los días. Me siento algo mejor, pero algo falta, se me ha perdido. Creo que sí te extraño. Extraño tener tu compañía y reírnos, extraño pensar en nuestra siguiente aventura, extraño esos debates internos entre si debía o no robarte un beso. Nunca lo hice. Me arrepiento.
Extraño esas miradas de complicidad que compartíamos, esas que solo tú y yo podíamos descifrar. Tengo la sensación de que la persona de la que me enamoré se ha ido de viaje, porque cuando te veo, no la encuentro. Es como si te hubieras pintado de azul y te hubieses caído en un estanque...todo el color despareció. Tú desapareciste.
He evitado escribir sobre mis sentimientos al respecto porque me duele demasiado ahondar en la situación.
Algunas cosas se me hacen más claras, por ejemplo: nuestra falta de sintonía aunque estábamos en la misma línea del pentagrama. No creo que eso sea nuestra culpa. La música no tiene sentido para todo el mundo. Tus estrofas nunca lo tuvieron para mí. Ahora me siento mal por querer que nuestros tonos armonizaran.
Siempre insatisfechos, nunca en son.
Espero que estés bien. De todo corazón. Aunque nunca nos entendimos, hicimos el esfuerzo. Y eso es suficiente para mí.
No te odio. Aunque intenté hacerlo y te dibujé como un monstruo, no puedo. Siento molestia, sí.
Es amargo que no hayamos podido comprendernos, es como tener un diccionario que ninguno de los dos sabe leer, tenemos la cerradura, pero no la llave.
No te amé, y aunque tú hayas dicho que sí, me cuesta creer que así era. Eso es mejor. Desarrollamos afecto y apego, gradualmente, un año juntos deja sus secuelas.
Siempre te estaré agradecida por todas las veces que te esforzaste por hacerme feliz, me hiciste sentir afortunada, protegida y única...al principio. Atesoraré eso.
Debo reconocer que no estoy preparada todavía para el amor. Me aterra. No estoy dispuesta a quedarme cuando vengan tormentas, no tengo la motivación de persistir cuando las cosas siempre parecen salir mal. Pero sé que en la vida, existen temporadas de huracanes. El problema fue, que cuando el desastre tocó nuestra tierra, tú jamás te diste cuenta.
Para eso debo pedirte perdón. Perdón si en algún momento te hice sentir insuficiente o tonto por no entenderme. No soy paciente y eso me hace brusca. No puedo hacer que comprendas algo si jamás has pasado por algo similar. Perdón por no quedarme a esperar a que te dieras cuenta, tengo que cuidar mi corazón y temo que si hubiera aguardado un poco más, el huracán se lo hubiera llevado. Tú, ajeno a la situación, no notaste cuando la brisa amenazó con arrancármelo del pecho.
No tiene que ser la culpa de nadie.
Seamos libres. Estemos en paz.
Te quiero y sé que siempre lo haré. Cuida tu tierra, por favor. Yo te estaré viendo desde la mía. Algún día entenderás el pronóstico y algún día, yo podré vivir sin depender de él y finalmente, disfrutaré del cielo azul sin el temor a una tormenta.
Por favor, sé muy feliz. No dejes que lo que nos pasó te enfríe el corazón. Sé que alguien podrá entenderlo como yo no pude hacerlo y viceversa.
Sé que hallarás una canción que identifique el ritmo de tu ser.