El poder que reina no es el presidente de la República, sino el mismo poder legislativo, que es el Congreso. No hay una defensa al pueblo. Seamos claros: hace rato que el que gobierna es el Congreso, debido a que ellos son los reyes del estado que modifican leyes de la constitución y las promulgan. Esas leyes protegen el tremendo terrorismo que se vive, llenos de poder y de más dinero, porque ellos no tienen ideología; ellos buscan más dinero. Esto viene desde el 2008, en el gobierno de Alan García, y se ha visto hasta el día de hoy, que todos los presidentes han traficado con el poder legislativo obras de estado que, al final, han sido mal hechas. Y si el extranjero no investigaba, el peruano sabía que había corrupción, pero no sabía a qué escala. Desde 2008, esta delincuencia en la cúpula del poder ha ido acrecentando, porque ahora son ellos los jefes de los sicariatos. Mientras el pueblo muere y denuncia los hechos, los hacen esperar para que se procese la denuncia y su defensa. En ese tiempo, el poder legislativo ya promulga leyes en favor de la criminalidad, y el que estuvo esperando justicia ya no la recibe, porque el poder legislativo ya cubrió la delincuencia. NO EXISTE COMO TAL UNA JUSTICIA IMPARCIAL EN EL PERU. Es una delincuencia dentro del poder legislativo, porque tienen su negociado con los propios recursos del estado peruano, y esto lo han venido haciendo año tras año. Estos jamás representan al pueblo, no son servidores públicos para el pueblo, sino para sus bolsillos. Esa es la cruda realidad.
Lo peor de todo es la policía, que en vez de matar a los sicarios y atraparlos, el estado los protege por los derechos humanos. Pero cuando matan al pueblo, los sicarios, y hasta los propios policías cuando se manifiestan, y si les lanzas una piedra, ya estás muerto. Algunos que transitan y no tienen que ver con la marcha, han sido masacrados por los propios policías. A los jóvenes heridos, la policía hasta la fecha los ha encarcelado y los procesa por varios delitos. Entonces, aquí sí no existen derechos humanos para los civiles, para que la policía actúe con tal brutalidad. Pero para los delincuentes que matan al pueblo y las autoridades que ejercen arbitrariedad a nivel nacional, desapareciendo personas, para ellos sí existen los derechos humanos, y por eso no los arrestan ni los matan. ¿Qué estado es este? Estamos ante un cáncer que nos está matando: el propio poder legislativo.
No se debe tapar la realidad con una farsa. Seamos claros: hace rato que a la policía ingresa cualquier persona, como una mafia llena de delincuentes, con vicios y antecedentes criminales. Esa es la policía que tanto defiendes y que ahora ha emprendido una campaña para limpiar su imagen, cuando dentro de la propia policía quienes ejercen son delincuentes. Ahí están sus historiales. Por eso matan brutalmente a los civiles, en vez de cuidarnos, cuidan a sus compañeros criminales, porque todo es una red de mafiosos que llega hasta las cabecillas del poder legislativo, quienes son los que promulgan leyes para cubrir sus fechorías. Porque los que están allí son los terroristas en busca de más dinero. No estamos ante un terrorismo que busca un ideal, sino ante otra facción que lo que busca es más dinero, a cambio de seguir masacrando a las personas que alzan la voz. Esa es la cruda realidad del estado peruano.
¡Basta ya!
Que se vayan todos.
Una reforma urgente en todas las cúpulas del poder, que ahora es un cáncer que mata a su pueblo.