Las formas de resistencia también son formas de algarabía: la diversidad sexual, las identidades móviles, el erotismo lésbico, la curiosidad como forma de habitar la interperie, el amor compañero, las nuevas familias, la militancia gordx, el orgullo de los cuerpos plurales, los retazos, el poliamor, la crítica al amor romántico, la felicidad autosugestionada y un feminismo que no pide ser mirado, sino que ser mira en marea para reclamar cambios políticos y sociales, en las calles y en las camas. Porque el feminismo del goce se opone a la violencia y al abuso, a los cuerpos delineados en uniforme y al sexo y la comida como pecado. Y, en cambio, rescata probar, comer, escribir, besar, escuchar, bailar y marchar como formas de rebelión y de disfrute. La intimidad es política. Y la revolución también. Incluso para pedir más chape y menos visto. La revolución es la revolución del deseo. Se opone al abuso, al acoso y a la violencia. Y está a favor de un deseo en donde las mujeres, las jóvenes, las lesbianas, trans, tratas y otras identidades sexuales tengan voz, palabra, poder y piel. El freno a la violencia no es puritanismo, sino, por el contrario, una pelea por el placer. #lucianapeker ✨✨✨ #feminismodelgoce #concepcion #mujeres #instagood #instaconce https://www.instagram.com/p/CH3-X48j982/?igshid=140wx658hlmab