Me enamoré infinitamente de ti...
Quizá no ha pasado mucho desde que decidiste irte de mi vida para siempre. Prometí no escribir más para ti o sobre ti, pero aquí estoy dejando todo en letras.
Sé que debería de dejar de torturarme tanto, de sufrir por ti, incluso cuando sé que tú estás perfectamente bien ahora. Pero no dejo de pensarte, mi mente me inunda de tu cara y recuerdos nuestros pero ¿sabes cuál es la peor parte? La peor parte es pensarte con ella.
Quizá estás palabras al fin y al cabo nunca las Leerás, pero lo nuestro significó mucho para mí que a veces quisiera que pudieras estar en mi cuerpo y mente para que pudieras entender a lo que me refiero. Es cierto, a veces quisiera que fueras quien me buscara, quien esperara un mensaje mío, quien tuviera ganas de verme o escuchar mi fea voz. Pero no, ese es mi papel ahorita, soy yo quien siente todo eso.
Tengo que levantarme cada mañana fingiendo andar con ánimos, cuando en realidad no tengo ni la más mínima gana de existir, cuando eras tú quien me levantaba el ánimo, me daban ganas sólo contigo, tú me dabas ganas de hacer todo. Sabía que me perdí cuando me di cuenta que mi estado de ánimo dependía tanto de ti.
Me toca salir todos los días a la calle, vivir el día a día porque es lo que toca, pero no sabes lo largo y lento que siento mis días sin ti. Hoy pasé por uno de los tantos lugares que estuvimos, me trajo recuerdos de aquellas locuras que hacía por ti.
Tenía muchos sueños contigo, que al final quedaron en eso; sueños. Quería vivir contigo, viajar, conocer y explorar lugares, amanecer a tú lado para siempre aunque esto implicara tanto esfuerzo y sacrificio, pero que no me iba a importar todo eso porque sabía que lo iba a valer.
Daría tanto por tenerte, me enamoré infinitamente de ti ¿infinitamente? Pues si, tanto al punto en que no quiero a nadie más que no seas tú, tanto en que no puedo ni pensar mi vida con alguien más y es algo que destroza la vida y muchos dirán -Sólo te durará un tiempo ese pensamiento- Pues no, y es cierto que puede venir alguien después y moverme el piso de nuevo, pero nunca nadie me volverá a enamorar y tampoco volveré a amar a alguien tanto como te amo a ti; tú siempre serás ese amor de toda mi vida que si vienes luego de un tiempo, puedes encender la llama de nuevo.
Y no te odio, no te odio por lo que hiciste, no puedo odiarte porque te amo. Pero si dueles, dueles tanto que me cuesta vivir, pero te dejaré de amar hasta que mis pulmones dejen de recibir oxigeno y mi corazón de su último latido, mientras, sé feliz con ella; ella que te pone nerviosa y que conmigo perdiste hace mucho, cuando yo aún no.
Ella se ha robado una parte de mi vida, que quizá no eramos la pieza perfecta pero encajabamos. Ahora sólo quiero que ella te haga feliz cuando yo no pude hacerlo, quizá si no hubiera tenido muchos miedos y me hubiera arriesgado un poco más, si tan sólo no lo hubiera agarrado todo con tanta paciencia porque quería que todo fuera perfecto, sin tan sólo pequeñas cosas hubiera cambiado, quizá no te hubieras ido.
Quizá deba olvidarte pero no puedo y quizá no pueda nunca.
















